El lunes el Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, rindió su VI Informe de labores ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Podría haberlo mandado con un funcionario como lo hace el Presidente de la República desde hace seis años. Pero Ebrard tiene control sobre la Asamblea y viste mucho, habla bien de él, entregarlo de propia mano y, así, aprovechar la ocasión para pronunciar un discurso. El discurso -al decir de sus críticos- tuvo un tono triunfalista.

(Esta columna, a partir de hoy instituye el Gran Premio al Político Objetivo y Veraz, otorgado a todos aquellos Alcaldes, Gobernadores o Presidentes de la República que al momento de informar a la opinión pública sobre sus gestiones omitan el tono triunfal y las exageraciones y los sustituyan por la verdad, la mesura y la imparcialidad: Es poco lo que ha podido hacer la administración a mi cargo sobre las inundaciones que cada año azotan el estado. Por un lado su servidor no sabe nada del tema y por otro que los técnicos contratados, con sueldos de futbolistas extranjeros, asistieron diariamente a sus oficinas y cobraron su emolumentos sin falta durante el invierno y el principio de la primavera pero renunciaron al día siguiente del primer aguacero . Otro ejemplo: En cuanto a la zona de tolerancia que durante mi campaña prometí erradicar les informo que, como ya lo habrán notado, hemos cerrado todas las piqueras y casi todos los denominados congales. En la actualidad sólo permanece abierto y, excepcionalmente, dando servicio el burdel de doña Leonor pero esto se debe a la petición expresa del seños Gobernador que tiene lazos sanguíneos con la susodicha madrota El último: En cuanto a la evasión de los 42 reclusos del Penal de la Ventilla luego de exhaustivas investigaciones se concluyó que los reos se dieron a la fuga porque estaba abierta la puerta de la cárcel. ¿Quién abrió la puerta? Un custodio. ¿Quién le dio la orden de abrir la puerta al custodio? El Director del Penal. ¿Quién le dio la orden al Director del Penal de que ordenara al custodio abrir la puerta? ¡Yo! Por lo tanto quedamos presos los tres hasta que alguien ordene que se vuelva a abrir la puerta ).

De regreso al evento del lunes en la Asamblea Legislativa, al decir de las crónicas, la oposición, sin dejar de criticar los asuntos pendientes, aplaudió los logros de la administración ebrardista. Un enigma el aserto del coordinador panista Federico Döring, quien manifestó que Ebrard sería recordado como la versión posmoderna del profesor Carlos Hank González . ¿Elogio o vituperio?

(A propósito del representante blanquiazul Federico Döring, ¿no podría hacer lo que hizo el personaje de Woody Allen llamado Jorgen Lövborg quien en sus últimos años se quitó los dos puntos sobre la o para ponérselos encima de las cejas? ).

El autodestape

Fue al Presidente Calderón al que se le ocurrió hacer, primero al otro día de de su toma de posesión y, posteriormente, un día después de la entrega de sus informes al Congreso, reuniones multitudinarias por la cantidad de los invitados, pero íntimas por la calidad de estos. Es decir: simpatizantes, colaboradores, amigos y familiares ante los cuales el Ejecutivo pronuncia un mensaje que desata las ovaciones y origina desmedidos elogios de los presentes. Esto ha sido considerado la versión panista del priísta y legendario Día del Presidente.

Para no quedarse atrás, el martes pasado, Marcelo Ebrard, organizó su propio Día del Jefe de Gobierno, en el mismo lugar pero no con la misma gente. Fue ahí donde el festejado emitió una declaración que será consignada en El libro Guinness de los Récords Políticos: se destapó como candidato a la Presidencia de la República para la elección del 2018. Si eso no es un acto, seis años adelantado, de futurismo yo estaré en la lista de los ricos mexicanos en la primera edición de Forbes México el próximo 30 de noviembre.

Era su fiesta y estaba en su derecho por eso expresó: me preguntan, ahora que estamos concluyendo, que qué sigue .(...) ¿Qué sigue?

Trabajar por la unidad de las fuerzas progresistas, luchar por lo que hemos creído y mostrar que lo que se ha alcanzado aquí puede generalizarse en el país (...) Sigue preparar día a día, con paciencia y perseverancia, la contienda que habrá de venir en 2018, para obtener la victoria y cambiar al fin el rumbo de México. Sigue una larga, importante y muy difícil tarea política para que yo participe como candidato . Más claro ni el agua -de Las Lomas, no la de Ixtapalapa.

Es indiscutible que Ebrard ha sido un buen Jefe de Gobierno de la gigantesca y demandante ciudad de México. El mejor de la izquierda y el único de esta tendencia política tan variopinta, tan ensarapada e indefinible que ha concluido -todo indica- su mandato. Que Marcelo no niega su origen priísta también es cierto. Tampoco lo niegan el ingeniero Cárdenas y López Obrador por citar a dos de sus antecesores de periodos inconclusos.

En México hasta los que jamás hemos tenido una credencial tricolor, vamos, inclusive, los que ni siquiera hemos pasado por la puerta del edifico del Partido Revolucionario Institucional tenemos, por razones miméticas, rasgos priístas. Cuantimás los que desde niños pertenecen al partido; se han inspirado en su ideología para hacerle un himno; o se han separado de él por solidaridad con los berrinches de su jefe -hoy su subalterno.

Incluso, no me haga mucho caso, pero he llegado a pensar que la buena estrella de Ebrard, aunque momentánea, ha sido motivo de la sonrisa salinesca que como la de Sor Rita -monjita a la que el padre Juan se la dejó caer más de una vez- sólo con la intervención de un cirujano plástico se le podrá quitar.

El factor AMLO

Resumiendo, el mejor Mandatario que en su vida democrática contemporánea ha tenido el Distrito Federal con todo y sus asegunes, deja la ciudad mejor que como la encontró en infraestructura vial, educación, salud, derechos humanos, transporte, seguridad y vigilancia e, inclusive, durante su gestión, fue aprobada la interrupción del embarazo y se legalizaron los matrimonios entre homosexuales.

Con esos antecedentes es muy lógico que quiera ser candidato de la izquierda para la Gran Elección del 2018. Supongamos que para lograrlo Marcelo se dedique a partir de enero del 2013 a recorrer la república de punta a punta para darse a conocer y que los habitantes del país sepan de la obra que hizo en el D.F.. Para entonces, también Andrés Manuel López Obrador andará en las mismas por séptimo año consecutivo.

Que López Obrador tenga la ventaja de ser más conocido y Ebrard la de su reciente pasado como funcionario no es una gran prerrogativa para Marcelo porque la sociedad mexicana olvida muy pronto -para bien y para mal- las obras y acciones de los políticos.

En una entrevista que Carlos Puig le hizo a Ebrard, el todavía Jefe de Gobierno opinó que si López Obrador quiere competir con él por la candidatura de la izquierda en el 2018, la elección intermedia del 2015 podría considerarse una especie de encuesta entre el PRD -para entonces reestructurado a fondo y encabezado por Marcelo - y Morena, la organización de AMLO ya convertida en partido.

Sin embargo lo anterior sólo existe en la creativa mente de Marcelo porque Andrés Manuel ni siquiera ha dicho que Morena será partido, mucho menos que su organización vaya a participar en la elección del 2015.Para muchos Ebrard debió haber sido el candidato de la izquierda en la pasada elección. No fue así porque en aras de la unidad Marcelo aceptó el resultado de una encuesta que nadie supo, bien a bien, cómo se realizó. En caso de que AMLO aceptara que la elección del 2015 fuera la encuesta que nominara al candidato de una izquierda unida y fuerte y la perdiera, ¿usted cree que iba a aceptar, con solidaridad y nobleza, el resultado y trabajaría a favor de Ebrard o bien, él, descalificando el método de elección, lanzaría su candidatura y calificaría a Marcelo y a su carnal Manuel Camacho, por sus antecedentes salinistas, como miembros de la mafia?