En la catástrofe deja fluir

las cosas, estrategiza .

Wong Li

El primer debate entre candidatos a la Presidencia, el próximo 6 de mayo, en cuanto a sus expectativas, se ha transformado en una especie de pelea de box por el título mundial pesado. Hubo largas discusiones en su preparación, propuestas de toda índole, reglamentaciones de corte infantil y, en los últimos días, la programación de un partido de futbol que se empalma en el mismo horario de su transmisión.

Todos querían y quieren su debate. Uno de los candidatos propuso cuatro por semana durante estos tres meses de campaña. Los medios buscaron organizar cada cual el suyo. No ha habido articulista político respetable que no haya expresado su opinión. Lo han hecho en muchos tonos. Que si el puntero va encapsulado, que lo quieren ver discutir y argumentar, atacar y defenderse, que se exponga e intercambie golpes. Pelea de box, pues.

Los más piadosos entre los analistas o los más biliosos, incluidos algunos académicos respetables, en nombre de la democracia de la discusión, quisieran un debate abierto, en el que los televidentes pregunten y, en una cacofonía, los expertos refuten. Un talk show. Piedad excesiva. Schmitt escribió en Romanticismo Político: una democracia en la que se discute sin llegar nunca a la decisión. Democracia decisionista en la institucionalidad de Estado y Derecho fue su propuesta teórica.

Uno no puede asombrarse frente a este espectáculo del espectáculo, el metaespectáculo, ni menos escandalizarse. Esa democracia mexicana que algunos todavía consideran tierna, llegó a la adultez de la política-espectáculo, vigente desde hace 20 años en las llamadas democracias maduras . No puede haber quejumbre, entonces, de que un puntero camine a buen paso en el terreno pantanoso de los medios y en la curva abierta y riesgosa de la comunicación.

Más allá del espectáculo rígido y formal de este debate, habrá que verlo con ojos de estratega, ojos de mánager o de público que sabe porque piensa. Es bueno que haya un puntero.

Malo sería que nadie destacara. Observar al trasluz del tiempo. ¿Quién tiene la capacidad para tomar las decisiones que aumenten la velocidad del país en un entorno de violencia e incertidumbre? Velocidad en el crecimiento de la economía; educación como plataforma del lanzamiento creativo de niños y jóvenes; institucionalidad a la vez fuerte y dúctil. ¿Quién tiene la convocatoria para reunir en las diferencias una nueva voluntad política?