Hay muchas concepciones equivocadas sobre el crédito. Una de las más populares, sin duda, es la creencia bien arraigada de que es muy útil “en caso de una emergencia”. El problema de esta óptica es que la enorme mayoría de la gente lo ve como una solución, lo cual suele ser un terrible error.

Antes de proseguir, quiero reiterar algo que digo siempre: el crédito en sí mismo no es bueno ni malo. Es simplemente una herramienta que tenemos. Si la usamos bien, puede ayudarnos, si no, puede hacernos mucho daño. Entonces nunca debe tomarse a la ligera ni depender de él para construir todo en nuestra vida. Porque las cosas no siempre salen tal cual como las planeamos y siempre se cruzan imponderables en el camino. Lo vemos todo el tiempo: desde que tardamos dos horas más en llegar a casa por una fuerte lluvia que inundó parte de la ciudad o que el auto se avería y necesitamos llevarlo al taller.

En ciertas ocasiones, el crédito puede ayudarnos a “salir del paso”. Es un medio de financiamiento que puede servir para financiar algo que no teníamos contemplado. El problema es que a veces las cosas se juntan. Por ejemplo, hay personas que ya tienen deudas y una adicional podrían poner sus finanzas personales en jaque. Otras a veces entramos en una mala racha: nuestro hijo se enferma, justo cuando tuvimos un percance automovilístico y el coche está en el taller, además de que la lavadora empieza a hacer un ruido extraño.

Así como el crédito es una herramienta, existe otra que es mucho más adecuada para enfrentar situaciones como ésta, sin incurrir en una consecuencia que implique endeudarnos y comprometer así nuestro ingreso futuro. Se llama fondo para emergencias y consiste en tener una reserva de, por lo menos, el equivalente a tres meses de nuestro gasto mensual promedio para enfrentar precisamente este tipo de imprevistos.

Vale la pena recordar que el fondo para emergencias es para cosas imprevistas pequeñas. No es para gastos que podemos anticipar, que no ocurren regularmente, como, por ejemplo, la compra de medicamentos, el regreso a clases o los regalos de Navidad. Éstos deben estar incluidos en nuestro presupuesto (mes a mes separamos parte de nuestro ingreso de tal manera que, cuando se presenten, podamos enfrentarlos sin problema y sin tener que endeudarnos).

También es importante tomar en cuenta que es un fondo que se construye poco a poco y no de golpe. Tres meses de gasto, sin duda, es una cantidad importante para muchos. Pero se puede. Algunos especialistas como Dave Ramsey, de hecho, consideran el fondo de emergencias como algo tan crítico en la planeación financiera personal que sugieren construir uno “provisional” (un pequeño colchón), como el primer paso para una transformación completa de nuestra situación financiera. Incluso antes de iniciar con un plan para salir de deudas.

Ahora bien, para riesgos que realmente pueden afectar nuestro patrimonio, de manera considerable, tenemos otra herramienta: los seguros.

Vale la pena considerar que, cuando las cosas están mal, contraer una deuda para “salir del paso” puede generarnos un problema todavía más grande. Sin considerar el estrés adicional que una situación financiera débil puede generar cuando estamos lidiando con algo grave.

En México, tenemos una gran falta de cultura de previsión y debemos empezar a ver las cosas de manera distinta.

El crédito no es la herramienta que nos sirve para lidiar con una emergencia de manera efectiva ni debe sustituir nunca una mala planeación financiera o simplemente una mala preparación. Para eso existe el fondo para emergencias y los seguros: dos herramientas diseñadas, precisamente, para que las cosas que pasan en la vida no desestabilicen nuestras finanzas personales ni pongan en riesgo nuestras metas y los sueños que queremos alcanzar.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com