Es muy buena noticia que el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard ponga sobre la mesa de la opinión pública, la academia y medios de comunicación el tema del trasiego de armas porque a México le aliviaría mucho su control al tener un impacto directo en la seguridad.

El pasado miércoles tuvimos un evento en la Facultad de Derecho de la UNAM en el cual participó el equipo del jefe de despacho de la cancillería, Fabián Medina. Los datos que proporcionó él y su equipo son estratégicos, y como tales, deben de ser orientados al único objetivo: el freno total de armas provenientes del exterior.

Fabián Medina recordó que siete de cada 10 armas que entran a nuestro país lo hacen desde Estados Unidos, el país que produce el mayor número de armas en el mundo. Tiene 46 fábricas.

Cada año llegan a México entre 250,000 y 280,000 armas provenientes de Estados Unidos. El jefe de despacho del canciller Ebrard recordó que en nuestro país existen entre 2.5 y 3 millones de armas en manos de civiles.

Texas, California y Arizona son los tres principales estados desde donde ingresan las armas a nuestro país: 41%, 19% y 15%, respectivamente.

Insisto, es una buena noticia la que nos anunció Fabián Medina. El secretario Ebrard ha entrado en contacto con el equipo del presidente electo Joe Biden para medir la sensibilidad que el demócrata tiene sobre el tema del trasiego de armas y el enorme daño que ha representado a nuestro país.

La intención de la cancillería es loable y auténticamente prioritario: incrementar los cinturones de seguridad en Estados Unidos para evitar el cruce de armas a nuestro país.

No puedo dejar de mencionar los mecanismos que a nivel multilateral existen para controlar el mercado de las armas. En el evento que tuve el honor de moderar, el maestro Adolfo Ayuso, Jefe Adjunto de la Oficina del canciller, recordó algunos de ellos: la Agenda 2030. Su meta 16.4 indica que “de aquí a 2030” el objetivo es “reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada”.

En el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA) a finales de los 90,  en el Grupo de Río, sus integrantes adoptaron una convención para eliminar el comercio ilícito de armas. Faltan Estados Unidos, Canadá y Jamaica para que sea ratificado.

Otro esfuerzo multilateral proviene desde las Naciones Unidas con sede en Ginebra a través del Tratado de Comercio de Armas, adoptado en 2016 y ratificado por 109 países.

Hay varios mecanismos más, hay que utilizarlos. Todo esfuerzo encaminado al control de las armas debe de ser bienvenido. Es necesario para nuestra seguridad.