La semana pasada fue muy complicada para los mercados bursátiles a nivel mundial. Tal como fue reportado ampliamente, medido con base en su índice líder, la Bolsa de Valores de Nueva York perdió en el curso de la semana pasada 12.4%, lo que equivale a un poco más de la mitad de lo que ganó a lo largo del 2019. En el mismo sentido se comportaron las bolsas de Londres, Frankfurt y París, que sufrieron caídas de 11.1, 12.4 y 11.9%, respectivamente. En Latinoamérica, la Bolsa de São Paulo sufrió un retroceso de 8.4%, mientras que la Bolsa Mexicana de Valores cayó 7.8 por ciento.

Al cierre de operaciones de ayer, el índice Dow Jones, de la Bolsa de Nueva York había recuperado ya un poco más de un tercio de lo que perdió la semana pasada.

Mientras tanto, la Bolsa mexicana también tuvo una jornada positiva, en la que recuperó casi una cuarta parte del terreno perdido en la semana previa. Es evidente que estamos entrando a un terreno de mayor volatilidad en los mercados.

Este desempeño volátil de los mercados ocurre en el contexto del brote del nuevo coronavirus (Covid-19), primero en China y ahora en cerca de 60 países, que ha tenido un impacto negativo particularmente en China, país que se vio afectado por el repentino freno tanto por el lado de las actividades productivas como el lado del consumo, lo que a su vez se reflejó en una caída en las compras de China al exterior.

Al ser el importador de petróleo más grande a nivel mundial, la reducción de sus compras de petróleo a Arabia Saudita afectó negativamente los precios del crudo.

En el mismo sentido, Corea del Sur reporta la caída más importante en los últimos seis años en sus pedidos de exportación, también explicado porque China ha reducido sus importaciones.

Para dar una idea del bache en el que cayó la economía china como consecuencia del coronavirus, resulta útil ver el comportamiento del índice de gerentes de compras (Purchasing Managers Index), que permite hacerse una idea del desempeño del sector manufacturero.

La Oficina Nacional de Estadísticas (el equivalente al Inegi en China) dio a conocer que el valor de este índice para febrero se había ubicado en 35.7, una importante caída en comparación con el valor reportado para enero, 50.0.

Esto indica a un débil primer trimestre para el PIB de China, y por contagio, es altamente probable que veamos un ritmo más débil en general en la economía mundial. Por ejemplo, ayer, la OCDE dio a conocer que estima que ante un posible escalamiento del brote del Covid-19 la tasa de crecimiento del PIB mundial para el 2020 podría ubicarse en 1.5%, casi la mitad de la tasa que había estimado apenas en noviembre pasado.

Este escenario se desenvuelve en el contexto de una economía mexicana paralizada en el 2019 y sin visos de mejorar sustancialmente en este 2020, entre otras razones, por las señales encontradas que de manera consistente ha enviado la actual administración a los inversionistas, señales que han generado confusión e incertidumbre y que han frenado la inversión en nuestro país y con ello el crecimiento.

De cara a esta prospectiva, preocupa que este fenómeno de contagio económico sorprenda a México con las defensas bajas.

*El autor es economista.

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico