El dinero que ganamos nunca alcanza para todo lo que queremos comprar. Independientemente de nuestro nivel de ingresos, siempre es limitado: se acaba. Eso nos obliga a tener que tomar decisiones: qué es más importante comprar hoy y qué tendremos que dejar para después.

Mucha gente, sin embargo, usa el crédito, sobre todo cuando hay “meses sin intereses”. Decide así usar dinero que todavía no ha ganado (ingreso futuro) para tener eso que quiere hoy. Entonces tienen aún menos dinero disponible en el futuro, porque parte de él lo tienen que usar para pagar las mensualidades de aquello que ya compraron.

El problema fuerte es que muchas veces esto se convierte en un patrón, en una forma de vivir, y se cae en una espiral de endeudamiento. Pero también pasa que durante ciertos eventos como “El Buen Fin”, muchas personas terminan gastando mucho más de lo que pensaron y de lo que en realidad pueden pagar.

En mi experiencia esta es la principal razón por la que muchas personas y familias tienen problemas financieros. Por eso es tan importante tener claras nuestras prioridades (qué es lo más importante para nosotros) y aprender a dirigir nuestros recursos –lo que ganamos– principalmente hacia eso.

La importancia de tener un plan

Mucha gente se sienta a hacer presupuestos que fallan por varias razones. Una de ellas es que planean cuánto dinero va a entrar, se quiebran la cabeza pensando en cómo lo deberían gastar (sin tomar en cuenta sus propios gustos) y no lo voltean a ver hasta que al final del mes se dan cuenta que no lo siguieron. Por otro lado, parece que está escrito en piedra y no lo modifican aún cuando la realidad nunca sucede como la planeamos. Eso no funciona ni tampoco es intuitivo.

Lo que sí funciona es simplemente hacernos una sencilla pregunta el día en que recibimos un ingreso (ya sea el pago de nómina o de algún honorario o comisión): ¿Qué es lo que necesito que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar?

Como es una cantidad limitada (a lo mejor me pagan por quincena, entonces planeo con el dinero que entró esta quincena) no me queda más remedio que priorizar. Por ejemplo: esta semana se tiene que pagar el recibo de luz. No hay de otra: parte del dinero que recibí lo tengo que asignar a eso y no a otra cosa. La luz es importante para mí y no quiero que me la corten.

Esto no significa que no planee para cosas que vendrán más adelante. De hecho, no me puedo olvidar de gastos irregulares, que sé que vendrán y para los cuales es mejor guardar de poquito en poquito cada vez que me pagan, de tal manera que cuando lleguen no tenga que pedir prestado (ni me causen un desequilibrio). Por ejemplo, sé que en enero tendré que pagar el predial y sé más o menos la cantidad, entonces voy guardando una parte del dinero que gano para eso. Me voy preparando. También sé que durante “El Buen Fin” suelo comprar mis regalos de navidad (he ido guardando para pagarlos de contado y no endeudarme).

El plan de gastos es flexible y sirve como una herramienta de toma de decisiones. Por ejemplo: el niño rompió el uniforme y hay que comprarle otro. Son cosas que pasan y que a lo mejor no tenía planeadas. O se anuncia que viene mi grupo favorito a México, la venta de boletos se abre en dos días y me muero de ganas de ir. ¿Qué tengo que hacer entonces? Mirar mi plan y ver cómo lo puedo modificar para acomodar esos gastos. A lo mejor tendré que posponer la ida la estética por otras dos semanas, no me importa tener el cabello un poco largo. O quizá deba sacrificar un par de salidas con los amigos. Depende de lo que es más importante para mí. Yo tengo el control. Yo decido. Mi plan me da libertad para tomar decisiones informadas, pero siempre dentro de mis posibilidades.

Gastar de forma inteligente no necesariamente significa ir de tienda en tienda para comparar precios o buscar obsesivamente cupones de descuento. Se trata, simplemente, de tomar decisiones conscientes que nos permitan dirigir el mucho o poco dinero que ganamos, a aquello que es más importante para nosotros.

contacto@planeatusfinanzas.com.mx

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Lee más de este autor