2022 no pinta para ser un año sencillo en el ámbito económico. A las tendencias internacionales en materia de gasto público, inflación y escasez, se añade una nueva cepa de Covid y la circunstancia local que nubla aún más las perspectivas.

El estímulo económico aplicado en diversas latitudes para atender el freno ocasionado por la pandemia empieza a causar complicaciones. El gasto público en diversas economías desarrolladas se expandió a tasas insospechadas en un plazo sumamente corto. Por ejemplo, el gasto gubernamental total en los EUA pasó de representar 35 a 45% del PIB en 2020. Misma situación se presentó en Alemania, Canadá y Reino Unido.

La aplicación de tal estímulo en un periodo tan corto ha suscitado un crecimiento del consumo y una rápida recuperación de la producción, aunque en un entorno de escasez ocasionado por la afectación a las cadenas de suministro. Asimismo, se han presentado fenómenos de sobreajuste de oferta y demanda en algunos mercados, que han favorecido un entorno de volatilidad e incremento de precios.

La situación se complica por el rol que desempeña China en el entorno global. Desde hace años ese país ha mostrado un amplio apetito por el consumo de materias primas, de manera destacada metales. A ello se suma una creciente demanda de energía, necesaria para la recuperación económica, que la ha llevado a incrementar significativamente la demanda de carbón y gas natural. Este hecho, generó un incremento significativo de los precios del gas en Europa.

Además, China tiene un rol creciente en los mercados de materias primas, debido al desarrollo de mercados spot y la creación de mercados financieros asociados al comercio internacional. Sus mercados de futuros son tan importantes, en valor económico, a los mercados de los EUA, aunque representan seis veces más contratos. Esto sin duda es favorable para el funcionamiento eficiente de los mercados, pero en el corto plazo puede introducir más desequilibrios, en tanto los participantes aprenden a operar con las nuevas reglas.

En los meses recientes ha habido una recuperación en el precio del petróleo, por la que se espera que la variedad Brent se estabilice alrededor de los 80 dólares. Sin embargo, hay preocupación por una caída de las inversiones, ocasionada por los deseos de los inversionistas de migrar hacia nuevos modelos de negocios. Los analistas hablan de una disfuncionalidad de los mercados de energía, pues por una parte se presentan apagones o escasez de carbón, y por otro los productores no están reaccionando efectuando las inversiones necesarias. El mensaje de la descarbonización por razones ambientales, llevado a la práctica, podría significar una escasez de diversos productos, entre ellos el gas natural, lo cual afectaría la producción de energía eléctrica.

Estos elementos y el surgimiento de la variante Ómicron han encendido señales de alerta, particularmente en los EUA, donde se anticipa un endurecimiento de las políticas fiscal y monetaria, así como una ralentización del plan de desarrollo de infraestructura, así como de los programas sociales.

Apenas hace unos días Jerome Powell, en una comparecencia en el Senado de los EUA, en una explicación confusa, señaló que probablemente habría que abandonar la palabra “transitoria” al referirse a la inflación. Los mercados han interpretado que los EUA enfrentarán un difícil panorama para lograr reducir la inflación, que en términos anualizados se ubica en 6.2%.

La reunión de la FED de los días 14 y 15 de diciembre seguramente confirmará que los EUA aplicarán un alza en tasas, que impactará en los países periféricos.

Este cambio propiciará, muy probablemente, un ajuste al alza de las tasas de interés en México, donde también enfrentamos un índice inflacionario que puede rebasar el 7%. El margen de acción es estrecho y la adopción de medidas alternas, en un escenario complejo y cambiante, podría resultar costosa. Esperemos que prive la prudencia.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

@javiernunezmel

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.

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