Sería de gran utilidad que el comité de reciente formación tuviera su bautismo de fuego haciendo el análisis de la actual fase recesiva.

Leí con interés la noticia publicada en El Economista del lunes pasado de que se ha constituido un grupo técnico bajo la designación de Comité para el Fechado de los Ciclos de la Economía de México. Según noticias, la convocatoria para la conformación de esa instancia provino del Inegi, que de su coordinación se encargará el Cide, y que ha quedado integrada con ocho especialistas de reconocido prestigio. Se informa sobre la intención de que se convierta en “una instancia académica de alto reconocimiento”, integrada por expertos independientes.

Según lo expuesto, todo parece muy bien y sólido, hasta que nos enteramos de las finalidades y encomiendas que tendrá el mencionado órgano colegiado. Simplemente, esas encomiendas se nos aparecen como demasiado cortas y de insuficiente profundidad para la trascendencia del fenómeno de los ciclos económicos: el fechado de dichos ciclos y ver qué métodos e indicadores convienen para “identificar el grado de dinamismo de la economía mexicana”.

Decía un profesor nuestro de elevada calidad intelectual que la clave para un investigador de excelencia estaba en las preguntas que se podía formular. En ese orden, tengo para mí que sería inmensamente más interesante investigar sobre las causas que dan lugar a los ciclos económicos, en particular a las fases recesivas, y de manera particular estudiar los mecanismos e instrumentos susceptibles de utilizarse para suavizar la intensidad de las fases recesivas. Sin este sesgo hacia la acción en materia de política económica, la formación del comentado comité parece demasiado modesta y poco interesante.

De hecho, si actualmente se tuvieran mayores conocimientos sobre los ciclos económicos, las autoridades estarían mejor equipadas para entender y hacerle frente a la fase recesiva en que ha caído la economía de México desde que tomó posesión el presidente López Obrador. Sabido es que la ocurrencia de los ciclos económicos, cuya existencia y naturaleza fascinó a los economistas como John Stuart Mill, es algo inexorable, imposible de erradicar. Pero eso no quiere decir que sea imposible estudiarlos y sobre todo poder intervenir para, ya se ha dicho, suavizar su intensidad. Sería de gran utilidad que el comité de reciente formación tuviera su bautismo de fuego haciendo el análisis de la actual fase recesiva. ¡Si no es ahora, cuándo!

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico