Como es sabido ya, la semana pasada, tras su segundo reporte trimestral, el líder del entretenimiento vía streaming a nivel mundial sufrió un espantoso descalabro en los mercados. El pasado jueves, la acción de Netflix cayó a niveles de 320 dólares desde un nivel cercano a 380 dólares por acción. Esta caída, sin lugar a dudas, preocupa a los inversionistas, principalmente a aquellos que han comprado acciones de la empresa en los últimos 12 meses, ya que probablemente sus rendimientos han sido negativos. Esta caída significó una pérdida de valor de capitalización de la empresa de más de 17,000 millones de dólares, lo cual pone un costal de preocupaciones en la espalda a tenedores de deuda.

En junio del 2018, es decir, hace poco más de un año, Netflix logró un valor récord por acción de 411 dólares. El martes 23 de julio de este año, el valor por acción rondaba 307 dólares y una capitalización de 134,000 millones de dólares. Si bien, en la opinión de la mayoría de los analistas, el precio de la acción sigue siendo alto, las expectativas del mercado en crecimiento, así como las fuertes inversiones en contenido de alta calidad, señala a que el futuro de la empresa sigue sólidamente apuntalado. Como suele suceder en estos casos, la apuesta está en el aire.

Lo que sí es una realidad es que los días en los cuales los accionistas recibían rendimientos sobre su inversión de doble o triple dígito año con año ya terminaron. De ahí que el alto volumen de transacciones en la última semana en Wall Street indica que gran parte de estos accionistas están cobrando su utilidad y saliendo de la empresa.

Netflix había anticipado incrementar su base de suscriptores en 5 millones en el trimestre en cuestión; sin embargo, el número de suscriptores nuevos sólo llegó a 2.7 millones. A este dato hay que sumar el hecho de que en el mercado de Estados Unidos por primera vez desde su lanzamiento, el número de suscripciones de la empresa no sólo no creció, sino que decayó. En enero de este año, Netflix incrementó en Estados Unidos el precio de sus suscripciones y esto es sin lugar a dudas una de las causas de la caída en este rubro.

Otra fuente de preocupación para la empresa debe ser lo que ya se ha comentado de sobra en esta columna, la creciente competencia que se está formando en el horizonte muy cercano. Gigantes de la talla de Disney, Apple, Amazon, Warner Media y Universal, todos, con grandes bolsillos y grandes bibliotecas de contenido se están perfilando para mermar la posición de liderazgo de la empresa.

En resumen, el acertijo que tendrá que resolver Reed Hastings y su equipo es a qué precio vender la suscripción de un servicio que está pasando de exclusivo a masivo y que en casos como el de Amazon, se está regalando. Quizá también sea momento de implementar un esquema de publicidad en su sistema que le permita tener una fuente de ingresos adicional.

Lo cierto es que una acción pronta y contundente por parte de la empresa se antoja como indispensable, ya que para colmo de males ya se ven litigios en su contra, por parte de accionistas inconformes con el manejo de la información que, acusan ellos, fue el causante de la pérdida de valor de las acciones de Netflix.

A nivel cancha

Para los amantes del futbol, ha iniciado transmisiones de la recién creada Leagues Cup en la recién creada TUDN. La Leagues Cup es un torneo binacional entre campeones de Estados Unidos y México. Por nuestro país participan América, Cruz Azul, Xolos y Tigres.

¡Suerte a los participantes y a los organizadores de esta nueva Copa!

Antonio Aja

Columnista

Showbiz