Hablar de inclusión también es hablar de un Estado que genera las mismas oportunidades laborales entre hombres y mujeres. Los países con menor brecha de género son precisamente aquellos que han alcanzado un nivel de desarrollo más estable y un nivel de vida más equitativo entre su sociedad. Retomo este tema porque en días pasados el presidente Peña Nieto propuso a Irene Espinosa Cantellano como subgobernadora del Banco de México, con su ratificación, Irene se incorpora a la Junta de Gobierno, pero lo más importante, se vuelve la primera mujer en este puesto; un hito para esta reconocida institución de más de 90 años de historia.

Con Irene, hace ya casi dos años dimos vida a una iniciativa que denominamos MULEI, Mujeres Líderes por una Economía Incluyente, un ejercicio de inclusión que buscar tomar las mejores prácticas de las mejores instituciones para crear redes de apoyo para más mujeres en puestos de liderazgo y toma de decisiones. Desde MULEI, con un grupo de mujeres de altísimo nivel coordinadas por Irene, he podido constatar su liderazgo, su compromiso con nuestra economía, pero también su probada experiencia en el sector financiero y hacendario. Por eso, auguro que su participación en Banxico será extraordinaria. ¡Felicidades, amiga!

México ha avanzado en la apertura de espacios para mujeres en el sector público, recordemos que Vanessa Rubio también fue la primera mujer en ocupar la subsecretaria del ramo en la Secretaría de Hacienda. Vanessa es otro enorme ejemplo de liderazgo, capacidad y experiencia, con una peculiar combinación de cercanía e inclusión que muy pocas veces se ve en el sector.

Esta tendencia es cada vez más evidente en el mundo, por ejemplo, siete son las mujeres que lideran el encuentro anual del Foro Económico Mundial: la ministra noruega, la directora del Foro Económico Mundial, la secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, la directora general de la Organización Europea de Investigación Nuclear, entre otras más que integran ya 21% de sus participantes.

Sin embargo, y muy a pesar de los avances, habrá que decir que México ocupa el quinto lugar de los países con la peor brecha de género en América Latina, según el informe de género 2017 de ese mismo Foro. Uno de los elementos que más nos pesa en el ranking es la brecha en salarios, mientras que una mujer gana 11,800 dólares anuales, un hombre recibe casi 24,000 dólares por el mismo empleo.

Otro dato interesante es que las mujeres tienen alrededor de 7% de las posiciones en consejos directivos en las 100 empresas más grandes de Latinoamérica, mientras que México tiene sólo 6.1%, esto contrasta con Colombia, que tiene la mayor participación con más de 16 por ciento. Me llama la atención las pocas iniciativas para revertir esta situación tanto en el sector privado como en el público; por cierto, una de ellas fue precisamente impulsada por Vanessa Rubio y por MULEI en la banca de desarrollo, cuando Pepe Meade era secretario de Hacienda; pero esto de nuevo no es suficiente, frente a otros 22 países donde es obligatorio incorporar 30% de mujeres en puestos directivos durante los siguientes cinco años.

Si buscamos generar inclusión, es necesario incorporar a más mujeres en la vida productiva de nuestro país, nuestra participación abona de forma acelerada en el crecimiento económico; además, tenemos que reconocer que más mujeres no sólo es un tema de justicia social, sino de diversidad, innovación, rentabilidad y, sobre todo, asegura que la riqueza que se genera diariamente se reparta de forma más justa e incluyente. ¡Hasta la próxima!

*Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, AC.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.