In Memoriam: dedico esta columna al recuerdo del maestro y amigo Toño Bassols, de quien aprendí economía, fútbol y el valor de una amistad que trascendió el salón de clases. Todo mi cariño a Rossy, sus hijas, hijo y sus respectivas familias.

La siguiente frase se le atribuye a Adrián Lajous (padre), quien al señalar los factores que definen a la cotización peso/dólar en épocas electorales dijo que “el principal determinante del tipo de cambio es el cambio de tipo”. Por cierto, Lajous fue el único funcionario que ante el presidente López Portillo, por convicción, no firmó los decretos de la nacionalización de la banca aquel 1 de septiembre de 1982 y renunció a su puesto.

La reciente volatilidad que se ha observado en el peso frente al dólar no resultó inesperada. La mayoría de los analistas llevan desde inicios de año diciendo que la incertidumbre asociada al proceso electoral y al desarrollo de la negociación del TLCAN llevaría a una mayor volatilidad. Después del primer debate, los candidatos arreciaron sus campañas, la retórica subió de tono y con ello aumentó la incertidumbre. Por otro lado, la negociación del TLCAN entró en una fase crítica: Estados Unidos impuso un ultimátum para alcanzar un acuerdo y los negociadores mexicanos siguen pensando que en mayo se pueden cerrar las pláticas. He insistido en que el peor enemigo para ello es el tiempo en vista de las restricciones legislativas en los países, nuestro proceso electoral y de que en septiembre tendremos un nuevo Congreso en funciones. Además, los temas complicados llevan semanas que no avanzan: la imposición de restricciones de productos agrícolas de Canadá y México dependiendo de la estacionalidad, las reglas de origen del sector automotriz, el capítulo de solución de controversias y la cláusula de revisión del tratado cada cinco años.

Sin duda el tipo de cambio es un termómetro acerca de la confianza y del optimismo generalizado que se espera. Pero bajo el régimen de libre flotación no se puede pronosticar al tipo de cambio. Lo que sí se puede tener es una percepción o expectativa de un rango para un lapso determinado considerando supuestos shocks, pero esto está expuesto a un margen de error.

La prueba de fuego de un régimen de flotación son los periodos de exacerbación de la volatilidad, pues es cuando las autoridades monetarias deben resistir una intervención directa en el mercado para no mandar la señal que quieren “guiar” el nivel del peso frente al dólar; eso significaría tácitamente el abandono de la flotación. La política monetaria del Banco de México no reacciona porque el tipo de cambio “se dispara”; el banco aumenta la tasa de interés de referencia cuando hay una amenaza inflacionaria que arriesga el cumplimiento de la meta de inflación.

Si el termómetro cambiario registra en las próximas semanas riesgos para la inflación, es factible un incremento de la tasa por parte del banco central. Desde luego esa probabilidad aumenta conforme se acerque la elección.

Después del 1 de julio se verá si el cambio de tipo que resulte, da confianza y certidumbre para estabilizar al tipo de cambio.

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