El cambio climático es un tema tan importante que su incremento pone en riesgo los elementos básicos de la vida, el acceso al agua, a los alimentos, al uso de la tierra y el ambiente. Según el informe Stern, un aumento de 2 a 3°C en los próximos 50 años generará severos impactos, donde el agua está involucrada, inundaciones y sequías frecuentes, descongelamiento de glaciares, incremento del nivel del mar, acidificación de los océanos, reducción de rendimientos de los cultivos y la extinción de entre 15-40% de especies vulnerables.

En el año 2000, el sector agropecuario fue responsable de 14% de las emisiones de gases tipo invernadero a nivel global, destacando el uso de fertilizantes que provocan 38% de estas emisiones (óxido nitroso), la ganadería con 31% (metano), el cultivo de arroz en tierras inundadas con 11%, el manejo de estiércol genera 7% y los incendios forestales y los agostaderos, además de la quema de residuos agrícolas, generan 13 por ciento.

En México, las actividades agropecuarias son responsables de altas emisiones de óxido nitroso y de metano. Estas emisiones en Gigagramos (Gg) de bióxido de carbono equivalente en México para el 2002 fueron de 38,647 y 7,463, respectivamente.

Por otro lado, el promedio de deforestación del periodo 1990-1995 fue de 508,000 anuales, derivado del cambio en el uso de suelo forestal. México perdió 7% de sus bosques de 1990 al 2005. Además, en el país se utiliza 75% del agua en la agricultura.

A medida que aumente nuestra población y su ingreso, y si las actividades agropecuarias siguen realizándose como hasta ahora, ésta incrementará sus emisiones contaminantes contribuyendo al calentamiento global.

La humanidad está cambiando el clima, demandando tanto alimento y tierra que una sola especie (la humana) requiere 50% de la fotosíntesis del planeta.

Se ha modificado el ciclo hidrológico del planeta, con 60,000 grandes presas construidas en ríos alrededor del mundo, muchos ahora no alcanzan a llegar al mar, no irrigan áreas donde antes lo hacían.

Se extraen grandes cantidades de agua del manto freático para producir gran parte de nuestros alimentos, abatiendo los reservorios de agua.

El sector agropecuario nacional requiere de un marco normativo ambiental que promueva una agricultura sostenible, considerando los costos y beneficios que acarrea la producción de alimentos y el cuidado del medio ambiente.

*Pedro Díaz Jerónimo es especialista en la Dirección Regional del Noroeste en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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