Durante el ciclo 2015/16, la producción de café en México registró su nivel más bajo desde que se tiene registro (1960/61), de acuerdo con datos del USDA. Así, se ubicó en dos millones de sacos de 60 kilogramos de café verde, volumen que significó una reducción anual de 37.1%

La mayor producción cafetalera en México se registró durante la segunda mitad de la década de los 90, con un promedio anual de 5.4 millones de sacos.

La disminución en la producción se explica principalmente por la reducción sostenida en la productividad de los cafetales, como consecuencia, entre otras causas, de su avanzada edad y de la alta proporción de variedades tradicionales de baja producción, con rendimientos irregulares y altamente susceptibles a las enfermedades.

Durante los tres ciclos productivos recientes, el factor que mayor impacto negativo tuvo en la producción fue la presencia de la roya del cafeto.

Por otra parte, según datos del Departamento de Agricultura (USDA), el consumo de café en México registró su mayor ritmo de crecimiento entre el 2003 y el 2014, con una tasa promedio anual de 9.5 por ciento.

En ese período, la producción descendió a una tasa promedio anual de 1%, mientras que las importaciones crecieron a un ritmo anual de 22.4 por ciento.

En el 2015/16 fue de 2.15 millones de sacos de 60 kg, en su equivalente en café verde: 63% soluble y 37% tostado/molido.

Así, por primera vez desde que se tiene registro, durante el 2015/16 la producción nacional de café fue inferior al consumo y el saldo de la balanza comercial fue deficitario por 125,000 sacos.

Para el ciclo comercial 2016/17, el USDA estima que la producción nacional crezca a una tasa anual de 10%, para ubicarse en 2.2 millones de sacos de 60 kg de café verde.

Así, comenzaría a verse la recuperación de la cosecha de las afectaciones de la roya y los resultados de las primeras acciones en la renovación de las plantaciones con variedades resistentes a esa enfermedad y de mayor productividad.

Nuevamente, la producción superaría al consumo y se tendría un superávit comercial de café, aunque en el nivel más bajo que se haya registrado.

Cabe recordar que en el 2012 inició un comportamiento agresivo de la roya del cafeto en algunas zonas productoras.

Las autoridades sanitarias del país iniciaron el seguimiento epidemiológico de la enfermedad y acciones de control.

Asimismo, se realizaron acciones para la renovación de cafetales, como eje de la estrategia para combatir el brote sanitario e incrementar la productividad.

Desde entonces FIRA, como parte de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP, en colaboración con la SAGARPA y la cadena productiva del café, impulsa esa estrategia a través del financiamiento de inversiones para el establecimiento de viveros tecnificados y de semilleros que produzcan planta certificada con mayor tolerancia a la roya y mejores rendimientos, créditos para la compra de plantas de café, y asistencia técnica, entre otros.

La oportunidad para abastecer el consumo nacional y mundial creciente es indudable; el sector cafetalero enfrenta el reto de recuperar la sanidad, renovar las plantaciones e incrementar la productividad.

*Darío Gaucín es subdirector de Análisis del Sector en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA .

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