¿Cuándo se había visto esto? Preguntó este miércoles, airado, el Presidente de la República tras ver las gráficas de las menciones negativas a Morena. Fiel a su estilo pastoral, le hizo espacio al silencio para generar en su grey la reflexión individual. ¿Cuándo? Silencio. Nunca, respondió él mismo, porque claro, es quien tiene el micrófono y por lo tanto la respuesta y por lo tanto la verdad. El que habla desde el púlpito gana. 

Pero se equivoca el Presidente y se equivoca abismalmente. No es que las voces contra un Presidente y su partido se hayan escuchado algún ayer en un remoto rincón de un tiempo ya olvidado. No. No alguna vez. Siempre. Siempre sucede esto, y con esto me refiero (igual que él) al sobredimensionamiento informativo del partido en el poder. A las voces contra el mandamás en turno. En cuanto un partido gobierna, engorda su presencia en las cenas y en los chistes. Naturalmente, se afea en los medios, sobre todo si insiste en abrir la boca todos los días. No un bullying especial contra el tabasqueño, es lo habitual en todos los países del mundo. Pasaba hasta en las comedias griegas. En Nicaragua se escribe sobre el PHTK, el partido al que pertenecía el presidente asesinado, y eso que no tenía una mañanera igual. En Estados Unidos se escribe, habla y analiza más al Partido Demócrata (hoy desmienten los medios la inocuidad del uso de inteligencia artificial en las armas), y no es necesario recordar sobre quién se hablaba y a quién se criticaba cuando gobernaba Donald Trump. 

El Presidente y la nueva conductora en el espectáculo matutino pretenden hacernos creer que están bajo un ataque inusual por su histórica misión. No es así. Si en un noticiero Morena recibe el triple de menciones negativas que el PRD, el PAN y el PRI (por separado) eso se debe, primero, a que Morena gobierna. 

¿Cuándo ha sucedido esto? Siempre. 

Si su nueva presentadora sacara la nariz de la Ciudad de México, podría encontrar que en Jalisco, las chiflizas se las lleva Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano. Si ese gobernador se junta con el Presidente, las mentadas se reparten, pero lo normal es que no sean mentadas sino críticas. Esas que tanto el INE como la presentadora llaman menciones negativas.

El Presidente, sin embargo, concluye que hay mano negra contra él por parte de periodistas malintencionados, poco profesionales, mal informados o mediocres en el mejor de los casos. 

El Presidente gobernó una ciudad compleja, impulsó un proyecto político nacional e hizo campaña durante muchos años, pero de edición, verificación, análisis y presentación de la información periodística no sabe nada. Su nueva presentadora se ha visto hasta ahora igualmente ayuna.

No sería tan grave si esta ignorancia no acompañase un objetivo peligroso: construir la imagen de un Presidente bajo asedio. Un pobre presidente víctima de bullying. Me pregunto si es víctima por los cuestionamientos alusivos a sus nuevas prácticas.Me pregunto si se siente atacado si alguien escribe sobre el porcentaje de vacunados alcanzados en México. O si algún mexicano pícaro hace un chiste (¡obviamente mal intencionado, si no qué chiste!), un meme o un cartón sobre sus otros datos. ¿Es injustamente tratado el Presidente si aparece en un video frente a hombres armados, se le cuestiona y su conductora no atina a traer más fotos, marco legal de actuación y cantidad de elementos de lo que llama policía comunitaria? Decirnos que un reportero explicó en un tuit que el hombre armado sin uniforme es policía comunitaria no es, ni de lejos, desmentir nada. Ella debería saberlo.

Pero no bastaría para justificar este irritante ejercicio el hecho de que lograran hacerlo bien.  No. No basta para proteger la libertad de prensa. Lo que hay que hacer es desmantelar esa idea que construyen de que el monarca, el poderoso gobernante, el hombre que se sienta en la silla más importante del país, tiene recursos militares, maneja la bolsa federal y usa todos los días el micrófono más potente que hay en México, es una víctima de bullying periodístico. Eso es mentira y es una noción peligrosa para la pluralidad y la crítica. Andrés Manuel López Obrador es el Presidente y a su gobierno le caen las críticas, justificadas o no. Es lo normal. Estaríamos neciamente perdidos si habláramos sobre el Verde cuando cuestionamos el mantenimiento del Metro en la Ciudad de México o del PAN al dudar sobre las políticas de vacunación en el país, o del PRI para criticar el Fideicomiso para el Tren Maya, la desaparición de las estancias infantiles o la militarización de la seguridad pública. No, del Presidente y de su partido se habla (y saludablemente se desconfía) porque son los que gobiernan. Así de simple. Que vayan con el cuento del bullying a otro lado. 

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.

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