Termina por fin este muy largo proceso electoral y el próximo domingo acudiremos a las urnas para elegir a quienes serán los gobernantes por los siguientes años. Ha sido un proceso caracterizado por la intolerancia, la cerrazón y hasta por el insulto. Un proceso en donde lo visceral ha predominado por sobre la razón, la percepción por sobre la realidad. Es en este ambiente en el cual decidiremos el futuro inmediato y mediato del país.

Es una obviedad preguntarnos qué es lo que queremos los mexicanos ya que la respuesta es la misma de siempre: un país con altos niveles de desarrollo, un país en el cual el bienestar de cada una de las familias sea cada vez mayor, un país con una incidencia de pobreza cada vez menor y con mayor equidad, un país con una baja incidencia de delincuencia y de corrupción. La pregunta relevante que nos tenemos que hacer, en consecuencia, es quién de los tres candidatos plantea una política pública que nos lleve a alcanzar tales objetivos. En concreto, las preguntas relevantes serían:

¿Quién pone la libertad individual y su bienestar por sobre la quimera de un indefinible bien común? ¿Quién plantea un arreglo institucional cuya característica central sea una eficiente definición de los derechos privados de propiedad y su íntegra garantía y protección? ¿Quién propone una economía cada vez más moderna y caracterizada por elevados niveles de productividad, de competencia y de competitividad que permita una eficiente y eficaz integración con el resto del mundo? ¿Quién propone un gobierno que cumpla eficazmente con su razón primaria de ser que es la seguridad para cada individuo en su persona y de su propiedad? ¿Quién propone un arreglo institucional que derive en una verdadera transparencia en el uso de los recursos públicos y esté sujeto a la rendición de cuentas? ¿Quién propone un país en donde se premie la generación de riqueza en lugar de un país en el cual se premie la búsqueda y aprobación de rentas? Éstas son algunas de las preguntas que hay que hacerse y responderse a la hora de emitir el voto.

En las últimas décadas México sin duda ha avanzado, aunque lo logrado es a todas luces insuficiente. Se requiere de un gobierno que consolide y profundice los logros y corrija lo que no ha funcionado. Son muchos los mosaicos que conforman a México: regiones integradas al mundo y con alto crecimiento junto a otras que están aisladas y que no avanzan; regiones con baja informalidad laboral y pobreza junto a regiones caracterizadas por lo opuesto; empresas e inclusive sectores completos modernos y de alta productividad junto a otros que siguen produciendo con tecnologías obsoletas. Y entonces la pregunta es: ¿cómo replicar el éxito y quién tiene los mejores planteamientos de política pública para lograrlo?

Lo que no podemos hacer, es un lujo que no nos podemos dar, es tirar al bebé junto con el agua sucia. Hay que limpiar el agua para que el bebé crezca y se desarrolle en un ambiente sano, proveyéndole simultáneamente de los nutrientes necesarios. Tenemos esta semana para decidir qué hacemos con el bebé y con la bañera.

Mientras toma su decisión goce del Mundial de futbol, esperando que la Selección Mexicana avance a la siguiente ronda con una buena actuación frente a su similar sueca. Que la mayor parte de los jugadores haya escapado del cartel monopsónico que caracteriza al futbol mexicano ha sido hasta ahora un factor determinante de su desempeño.

Isaac Katz

Economista y profesor

Punto de vista

Profesor de Economía, ITAM. Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.