La independencia de los bancos centrales es uno de los pilares fundamentales para que la política monetaria funcione de manera adecuada.

El objetivo principal de la política monetaria es mantener la estabilidad de precios a través de las diferentes herramientas de política monetaria como su facultad para determinar las tasas de interés y la cantidad de dinero en circulación en la economía. En algunos casos, como el de la Reserva Federal (Fed), la política monetaria tiene un mandato adicional que es procurar el pleno empleo.

La independencia de los bancos centrales es fundamental para evitar el uso de las herramientas monetarias para fines políticos.

Como ejemplo podemos recordar lo que sucedió en México en los años 70 y 80, cuando las decisiones de política monetaria de Banco de México se dictaban desde Los Pinos y los gobiernos de Luís Echeverría y José López Portillo utilizaron al banco central como fábrica de dinero para financiar el creciente déficit público. Las consecuencias fueron altísimos niveles de inflación, una fuerte devaluación del peso mexicano y crisis económicas recurrentes.

Aunque la independencia de los bancos centrales ha generado resultados contundentes en cuanto al combate a la inflación y ha contribuido a la estabilidad de la economía global, la creciente presencia de líderes autoritarios y populistas en algunas geografías está poniendo a prueba dicha independencia. Hay casos muy evidentes como el de Turquía, pero el caso más relevante y preocupante es el de Estados Unidos, donde Donald Trump ha incrementado sus críticas a las decisiones de política monetaria de la Fed.

En concreto, Trump —que ha venido presumiendo como un logro propio los avances en los mercados accionarios— ha dicho que la conducción de la política monetaria por parte de la Fed ha frenado el crecimiento económico y ha evitado que los mercados financieros tengan un mejor desempeño.

Para Trump, la Fed debería haber mantenido una política monetaria más expansiva con tasas de interés más bajas y sin retirar liquidez de los mercados. Trump incluso ha manifestado públicamente que se equivocó al nominar a Jay Powell como presidente de la Fed, presumiblemente porque se comporta de manera institucional e independiente y no con la lealtad ciega que Trump espera de sus colaboradores.

A pesar de que Trump no puede remover a Powell, sí tiene la facultad de nominar a dos miembros nuevos a la Junta de Gobierno de la Fed que está compuesta por 14 miembros con voto. Trump no piensa cometer el mismo “error” que cometió con la nominación de Powell y ha manifestado que nominará a dos personajes muy cercanos a él —Herman Cain y Stephen Moore— que claramente no cuentan con el perfil técnico, ni académico, ni profesional para formar parte de la Fed.

Aunque dichas nominaciones requieren aprobación del Senado, los republicanos cuentan con una mayoría simple en dicha cámara, abriendo la puerta a que Trump escale su asalto a la independencia de la Fed.

Si bien hay senadores republicanos que han expresado de antemano su rechazo a estas posibles nominaciones, esto no representa ninguna garantía de cordura ante la radicalización de la posturas partidistas. Vale la pena recordar que en septiembre del 2011, en un acontecimiento sin precedentes, los líderes republicanos mandaron una carta a la Fed exigiendo un alto a los estímulos monetarios.

Resulta curioso que ahora que la economía está lejos de las profundidades de la crisis, el presidente republicano demande mayores estímulos monetarios.

El ataque de Trump a la Fed va claramente ligado a su campaña para lograr la reelección en el 2020. Si la economía se desacelera, como está sucediendo y es natural después de 10 años de expansión ininterrumpida, Trump culpará a la Fed y no a su guerra comercial. Lo preocupante es que si logra la reelección, Trump podrá nominar a dos miembros más y a un nuevo presidente de la Fed.

La rendición total del Partido Republicano a los deseos al autoritarismo, populismo e ignorancia de Trump constituyen una amenaza para la independencia y fortaleza de instituciones como la Fed.

Por vacaciones, esta columna se volverá a publicar el 2 de mayo.

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Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.