Irrefutable, más que inédito, el (forzado) retiro del senador perredista Armando Ríos Piter de la carrera por la gubernatura de Guerrero alteró los escenarios de la contienda en aquella entidad. El PAN, cuya candidatura había buscado infructuosamente el ex foxista Florencio Salazar Adame, de pronto entró en una espiral indescifrable.

El diputado local Jorge Camacho Peñalosa, con el apoyo de las bases partidistas, parecía ser el inevitable protagonista de una candidatura testimonial... hasta hace un par de semanas, cuando conspicuos integrantes de la cúpula blanquiazul -entre quienes destacan Federico Döring y Juan Francisco Molinar Horcasitas- llevaron al CEN una propuesta insospechada: mandar al ex dirigente del PAN-DF y ex subsecretario de Gobernación, Obdulio Ávila Mayo, como candidato del panismo.

¿Josefinistas versus corderistas? Los maderistas han puesto la mira en la contienda guerrerense, para la que ninguno de los tres partidos grandes atina a perfilar a los protagonistas de las campañas por la gubernatura. Al arranque del 2015, la prospectiva electoral basada en sondeos y grupos de enfoque materializaba el peor escenario: el PRD se había desplomado desde el escándalo por el caso Iguala y Ríos Piter había dejado de ser el puntero en la contienda por la gubernatura. Y si bien Claudia Ruiz Massieu, actual secretaria de Turismo, resultaba la mejor perfilada, el PAN registraba un repunte importante para acumular 10% de las preferencias.

Lo más significativo, sin embargo, es el desdén que los partidos políticos tradicionales generan al electorado, que podría ser reflejo del hartazgo ciudadano... o del temor entre los guerrerenses por realizar actividades públicas.

Las amenazas de los grupos criminales, pero también el boicot de los movimientos sociales, han alterado el calendario de los partidos y las autoridades electorales que ante los focos rojos apuraron los trámites para una ampliación presupuestal -la presidenta del Instituto Electoral de Participación Ciudadana, Marisela Reyes, requirió 200 millones de pesos adicionales a los 392 millones ya contemplados- para garantizar el desarrollo de las campañas.

En curso están los procesos internos para elegir a los candidatos a la gubernatura, los 81 cabildos municipales y las 46 diputaciones del Congreso local. El PRI, de plano, pospuso la decisión hasta la próxima semana y el PRD resolverá -a través de una instancia indirecta- entre el senador Sofío Ramírez y la secretaria de Desarrollo Social de la administración aguirrista, Beatriz Mojica. El elegido posteriormente tendrá que medirse frente al abanderado del Movimiento Ciudadano y alcalde con licencia de Acapulco, Luis Walton Aburto.

La joya de la corona guerrerense es ese puerto. Y el diputado local con licencia, Ángel Aguirre Herrera, compite la candidatura perredista contra el diputado local Evodio Velázquez, quien encabeza una escisión de Nueva Izquierda. De acuerdo con integrantes de la cúpula del Sol Azteca, el hijo del gobernador con licencia estaría dispuesto a retirarse de la contienda si le garantizan ser candidatos a diputados por la vía de la representación proporcional.

Catalogada como una de las tres ciudades más peligrosas en México, Acapulco también representa un foco rojo en materia de gobernabilidad: actualmente registra una tasa de 98.9 delitos por cada 100,000 habitantes; así como cifras récord en delitos como secuestro y extorsión. Además destacan adeudos y juicios que hoy día enfrenta el gobierno municipal, por más de 1,650 millones de pesos, con empresas transportistas, firmas financieras, contratistas de obra y diversos proveedores.

Walton Aburto está en pos de la candidatura de las izquierdas, pero su intentona podría quedar frustrada si prospera la denuncia interpuesta en su contra por la PGR por el delito de abuso de confianza equiparado, tras retener más de 4 millones de pesos que fueron descontados a 1,800 empleados sindicalizados que ya se encuentran en el buró de crédito, lo que el alcalde interino, Luis Uruñuela Fey, deberá atender.

El bloque antiaguirrista basa su estrategia justamente en el asalto a Acapulco. Y tendrían un as bajo la manga: la postulación del ex alcalde y ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo como candidato de unidad en un bloque de bases perredistas, panistas y priístas.

Este crisol electoral -que tiene a Armando Ríos Piter como su principal articulador- respaldaría la postulación del diputado local priísta Héctor Astudillo Flores. La información disponible -basada en encuestas preelectorales y focus group- concede escasas posibilidades de éxito para la candidatura del diputado federal Manuel Añorve Baños, quien en cualquier caso podría tener un premio de consolación, con la postulación a una curul, ya sea de su actual esposa, Julieta, o su primogénito, Jorge Antonio, quien actualmente es adjunto del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.

EFECTOS SECUNDARIOS

RELEVO. Después de dos semanas sin director general, Banobras tomará nuevos rumbos, con el arribo del economista Abraham Zamora -antiguo compañero de aulas y aventuras políticas de Luis Videgaray.