Buenos días, buenas tardes, o buenas noches, saludos repartidos con aprecio en todas las conjugaciones

Hoy arrancamos con un ambiente diferente, nos hemos cansado de estar encerrados y necesitamos generar resultados que conduzcan a la generación de riqueza, ojo que no estamos hablando de repartición de riqueza, hablamos de generación de riqueza, esa que se hace desde la inventiva y la creatividad, esa que en condiciones de adversidad tiende a buscar aceleración.

Haciendo honor a lo que decía Albert Einstein, tomamos nota de que no podemos superar un problema si nos quedamos en el mismo estado mental que teníamos cuando fue creado.

La incapacidad y poca preparación que teníamos como sociedad para tratar el embate del Covid--19 no encontró respuesta congruente de la autoridad, de momento hay muchas cosas que seguiremos descubriendo, entre ellas la brutal realidad de que, guardando la mayor de las precauciones, tendremos que coexistir con este virus hasta que una vacuna nos haga regresar a la vida social que conocíamos del 2019 hacia atrás.

Hoy el optimismo generalizado es directamente proporcional a la velocidad con la que retornemos a la vida cotidiana. En prospectiva todos los pronósticos económicos son de limitada veracidad. Resulta imposible atinar lo venidero con tantas cosas en movimiento, los mercados están como manguera sin bombero y ante ello, creo que hoy más que nunca hace sentido saber decir, no sé.

Que no nos de pena decirlo, porque de verdad nadie sabe nada, y eso es clave para poder navegar esta turbulencia, en días pasados los estadounidenses compartieron un resultado mensual de desempleo, en el que los analistas fallaron casi con 7 puntos porcentuales y millones de personas que presuntamente estaban desempleadas cuando según los números no lo estaban, el mercado se congratuló y reaccionó febrilmente.

Los mercados accionarios estadounidense han dibujado una “V” en su recuperación, los mercados energéticos han tenido una escalada de precios sin igual y viendo esa inercia, los mercados de commodities agrícolas no se han quedado atrás. La pregunta es, ¿qué estamos evaluando? ¿La noción de borrón y cuenta nueva? ¿O la multiplicada capacidad de abasto que se hace más grande ante el hueco enorme de consumo que nos dejó el encierro?

La realidad es que son dos ópticas distintas, ambas están en lo correcto, pero ninguna podría estar operando de acuerdo con el momento real y solo ante la circunstancia. Pongamos un ejemplo. El consumo de gasolina en Estados Unidos cayó más de 40% en el punto más bajo de la reclusión, con la caída, se colapsó la demanda por etanol que va al 10% en las gasolinas y al ir cayendo el consumo, las industrias tuvieron que cerrar. Simplemente no había mercado.

Luego, muy rápidamente el tentativo retorno a lo normal hizo que el consumo requiriera más energéticos, lo que incitó a que las fábricas salieran de los cierres para poder abastecer, se hizo un shock de demanda, estamos en un shock de demanda , y los precios se afirmaron pero no porque no hubiera materia prima.

Sí, porque el surtimiento justo a tiempo fue destruido por condiciones atípicas, lo mismo sucedió con los cárnicos, el Covid-19 hizo presa de muchos frigoríficos, y ante el cierre de los mismos, sobraba proteína viva y faltaba proteína muerta.

En ambas puntas los precios se hicieron anormales, los precios cárnicos se levantaron mientras que los precios de los animales vivos se colapsaron. Esta misma fórmula aplica a la relación comercial de los norteamericanos y los chinos. En tiempos recientes la Casa Blanca le arrimó el caballo a los chinos, y muchos empezaron a opinar que China estaría cortando la compra de productos del campo a los norteamericanos en represalia.

El mercado se preparó psicológicamente para ver esa demanda desvanecerse, y los precios agropecuarios, sin embargo, aun cuando contradictorio, las compras de soya norteamericana por parte de China empezaron a emanar y en los sistemas informativos podías leer casi en paralelo cómo venían anuncios de... “China compra embarques de soya norteamericana”, seguido de “China no comprará ni soya ni cerdo estadounidense”.

En este entorno estamos, y cuando China compra soya el mercado se afirma, ¿en serio? La realidad es que no son volúmenes enormes, están lejos aun de cumplir con sus compromisos según el acuerdo fase 1.

Más vale que compren soya los chinos, la pregunta es si el mercado realmente está considerando que hay huecos en la demanda que no regresan mientas el mundo produce como si esto no hubiese sucedido un detenimiento casi total de la economía.

En algún momento nos encontraremos con una pared de materia prima, especialmente si el ciclo norteamericano se logra en tiempo y forma, el maíz está prácticamente ya sembrado en su totalidad y se ve muy bueno, la soya va por el mismo sendero, en trigo hay algunas dudas pero en sentido estricto no es nada complicado, trigo hay en el mundo.

¿Te das cuenta como es más elocuente decir no sé? No intentes buscar la verdad revelada, nadie sabe nada, procura administrar tus riesgos y ser flexible, no hay de otra. Ánimo.

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