Esta semana el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que lleva José Antonio González dará a conocer los resultados de la compra consolidada de medicamentos para el 2015 que encabezó en nombre de muchas instituciones del sector salud y la cual acaba de culminar.

Una compra que implica un monto de 51,000 millones de pesos no se ve todos los días. Y esta semana conoceremos la cifra final en función de los ahorros obtenidos.

En las últimas semanas el ruido de esta compra derivó más bien por intensos golpeteos y una guerra en medios que escenificaron las dos principales distribuidoras de fármacos –Fármacos Especializados y Savi Distribuciones- con acusaciones mutuas por irregularidades.

Pero hay que decir que fueron más bien consecuencia de las medidas de la autoridad por generar más competencia entre proveedores a fin de conseguir mejores condiciones y precios. Fue un fuerte apretón de tuercas de parte de la autoridad, que ha implicado poner orden entre las empresas participantes en las licitaciones.

Lo sucedido es que, aparte de la compra consolidada, el IMSS ha impuesto medidas administrativas que han terminado afectando el negocio de las distribuidoras pues les han significado una reducción del mercado público superior a 1,200 millones de pesos. Es una contracción de muchísimo dinero. Y si contabilizamos desde 2012 en que empezaron las compras consolidadas, el golpe acumulado debe ser de verdad cuantioso, por varios miles de millones de pesos...

Se cerró la puerta a las mermas

Fueron 3 medidas muy concretas que el IMSS aplica a partir de este 2014: eliminó las compras de emergencia, redujo sus inventarios de 4 a 2 meses y dio la orden a las delegaciones que sus pedidos extraordinarios de medicamento se hagan con dos semanas de anticipación.

Así, si una delegación del IMSS llegó a subestimar cierto medicamento y tiene déficit de alguna terapia, se la pide a oficinas centrales, y el Instituto busca cubrirlas con el superávit siempre existente en otras delegaciones. Con esto el IMSS atacó las mermas derivadas tanto de la caducidad de medicinas en anaqueles como del robo hormiga de medicamentos, un azote que se arrastraba desde hace muchos años.

Fin a compras regionales

Aparte, algo muy importante, es que con dichas medidas, de parte del IMSS se acabaron las compras regionales o locales de medicamentos que eran adquiridos fuera de licitación a precios más altos, algo muy común hasta el año 2013. A su vez, esto implicó cerrarle la llave a las distribuidoras que venden fármacos fuera de licitación a precios más elevados.

Son medidas que empezaron a aplicarse a partir de este 2014 y que las distribuidoras de fármacos están resintiendo fuertemente.

Por lo mismo han estado dando pataleos y fuertes golpes sobre la mesa porque el Gobierno no sólo les redujo el tamaño del pastel, sino que ahora sí están compitiendo en serio por cada rebanada. Ya no tienen posibilidad de ponerse de acuerdo tras el telón como venía sucediendo en los últimos años, y como lo hizo ver la misma Comisión Federal de Competencia (CFC) en la época de su expresidente Eduardo Pérez Mota.

Otra medida adicional del IMSS, es que los medicamentos más recetados, como omeprazol, paracetamol u otros, se están adquiriendo a consignación. El surtido es en función de los que se van recetando, es decir conforme va bajando el inventario, tienen que ir resurtiendo. Si no resurten, no se recetan y por tanto no se les paga.

Todo este nuevo esquema que ha impuesto González Anaya, reconocido por la OCDE, ha implicado poner orden en las compras de medicamentos del sector salud y específicamente del IMSS como el principal consumidor de fármacos del país cuyas compras ascienden a no menos de 25,000 millones de pesos cada año.

@maribelrcoronel

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