Marco Rubio es alguien más que un senador estadounidense: una especie de subsecretario de Estado para América Latina. Si en Jared Kushner recae la responsabilidad diplomática de su país con Israel, México y Arabia Saudita, Marco Rubio esboza las estrategias de presión contra Cuba y Venezuela.

El 8 de febrero, Marco Rubio se levantó muy enojado con el gobierno del presidente López Obrador por no haber reconocido a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, y lo manifestó en su cuenta de Twitter: “Estaba esperanzado de que seríamos capaces de redefinir la relación entre Estados Unidos y México como una asociación estratégica. No una relación de ayuda de Estados Unidos. Una alianza para abordar nuestros retos comunes. Pero el apoyo inexplicable del nuevo gobierno (mexicano) a Maduro ha puesto todo esto en duda”.

Marco Rubio no dudó en presentar al presidente, a finales de febrero, una propuesta para castigar el acercamiento del gobierno de López Obrador con el régimen de Nicolás Maduro. El 7 de mayo entró en vigor su propuesta: una cuota compensatoria de 17.5% a las importaciones de tomate mexicano.

El costo de la decisión de Trump, según la Secretaría de Economía, se estima en 350 millones de dólares anuales. La libre traducción que hizo el presidente mexicano sobre la medida fue la que ha venido haciendo cada vez que Trump ha mencionado las palabras “muro fronterizo”, es decir, por ánimo electoral.

En esta ocasión, antes del motivo electoral, se encuentra el tema de Venezuela.

Arias Cárdenas, un golpista y delincuente

Ayer, la Secretaría de Relaciones Exteriores justificó lo que publicó el diario El Universal sobre un supuesto beneplácito que el gobierno del presidente López Obrador ya ha dado al régimen dictatorial de Nicolás Maduro sobre la llegada de Francisco Arias Cárdenas como embajador: “México reitera su absoluto respeto a los principios de no injerencia en asuntos internos de los países, de autodeterminación de los pueblos y de respeto, protección y promoción de los derechos humanos”.

En el comunicado se vuelve a mencionar el Mecanismo de Montevideo, una justificación de Morena para otorgarle oro a Maduro, es decir, tiempo; un mecanismo con lectura doméstica pero no internacional; un mecanismo que nació viejo.

El comunicado termina con una “preocupación” sobre lo ocurrido a “Édgar Zambrano”. El texto omite que el diputado es primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, único órgano democrático que tiene Venezuela.

De la asamblea legítima, el canciller Marcelo Ebrard recibió una carta el pasado 22 de abril. La firma el diputado Francisco Sucre, presidente de la Comisión Permanente de Política Exterior de la Asamblea Nacional. Asegura que no recibió de Nicolás Maduro la propuesta para que Francisco Arias Cárdenas viajara a México como embajador de Venezuela, violando la separación de poderes. En el texto se afirma que Arias Salgado está ligado a la red de corrupción de Odebrecht capítulo Venezuela.

Marcelo Ebrard le ha abierto las puertas de su oficina a uno de los personajes más siniestros de la dictadura, Jorge Rodríguez Gómez. Sin embargo, no ha recibido a Reinaldo Díaz Ohep, representante en México de la Asamblea Nacional.

Ayer, el secretario Ebrard no habló sobre la decisión de Maduro de ignorar a la Asamblea Nacional para que ésta le ratificara a Arias Cárdenas. Lo que sí mencionó fue: “Convención de Viena, Doctrina Estrada (...) Es muy raro (...) que se le niegue el beneplácito a un diplomático de un país con el que se tiene relaciones.

Isabela González, reportera del periódico Reforma le formuló una pregunta sobre una afirmación de Reinaldo Díaz: ¿Pierde México la postura neutral al dar el beneplácito? A lo que Ebrard responde: “No sé a qué se refiere (...) A la Doctrina Estrada la vamos a respetar”.

Pocas horas antes, Julián Ventura, subsecretario del ramo, comentaba desde la representación diplomática de la Unión Europea que México y el ente europeo tienen en común el respeto a los derechos humanos.

El embajador europeo Klaus Rudischhauser comentó que México “no quiere participar” en el Grupo de Contacto Internacional, cuyo único fin es la organización de elecciones democráticas en Venezuela.

Los mensajes son claros: El amor por Maduro pasa por Morena; la Doctrina Estrada no sabe de derechos humanos; México paga un costo político en Washington; el Mecanismo de Montevideo lo mató Uruguay y Maduro se salta al Parlamento.

Bienvenido al golpista (2002, contra Hugo Chávez), Arias Cárdenas.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.