En el primer lunes del 2016, una empresa de medios especializada en temas financieros de China reportó que por décimo mes consecutivo la operación de las empresas manufactureras en China se deterioró, que diciembre es el séptimo mes, en un período de ocho meses, en el que la producción manufacturera se contrajo respecto del mes anterior. Asimismo, el índice de nuevas órdenes de exportación presenta su nivel más bajo en los últimos 12 meses. Todo lo anterior se ha reflejado en que el sector manufacturero chino ha estado cortando empleos y disminuyendo su actividad de compra de insumos.

Este panorama, monitoreado muy de cerca por muchos analistas, se tradujo en que en la primera jornada bursátil del año, la Bolsa de Valores de Shangai sufriera un descalabro importante, pues al cierre de la jornada, su indicador líder reportaba una caída de 7%, la más pronunciada en los últimos nueve años.

Los mercados de Valores de países europeos y de nuestro continente sufrieron también retrocesos importantes, aunque no de las magnitudes mostradas por el mercado chino. Sin embargo, ello no significa que los mercados estén inmunizados frente a la contracción que padece la economía china. De hecho, Maurice Obstfeld, economista en Jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió en declaraciones publicadas por el propio organismo que para el 2016 la economía china enfrenta importantes desafíos de crecimiento, por lo que debe ponerse hasta arriba en la lista de factores a seguir muy de cerca este año.

Para empezar, las autoridades chinas establecieron el tipo de cambio de referencia en 6.5 renminbis por dólar americano, una pequeña depreciación de su moneda. Para algunos analistas, una depreciación ordenada del renminbi puede contribuir a impulsar el consumo en algunos países desarrollados, al permitir la importación de bienes chinos baratos. Sin embargo, en el contexto del año electoral que vivirá Estados Unidos es altamente probable que pueda ocasionar propuestas proteccionistas por parte de algunos de los candidatos, lo cual desde luego provocaría un debate desafortunado, máxime cuando observamos que el comercio internacional ha crecido en los últimos años a una tasa menor que el PIB mundial.

Ahora bien, entre otros factores que Obstfeld advierte que hay que seguir de cerca este año, están incrementos adicionales en la tasa de interés de referencia para los fondos federales que determine la Reserva Federal de los Estados Unidos (la Fed) en el curso del 2016 y los efectos de dichos incrementos sobre las economías emergentes. Esos efectos estarán en gran medida en función del tino que tenga la Fed para comunicar esos incrementos.

Así que en el plano financiero, el inicio del 2016 luce complicado. Como ya hemos visto, México no es ajeno a estos movimientos en los mercados financieros; sin embargo, debemos destacar que gracias a las reformas aprobadas en el Congreso en los últimos tres años y la firme conducción de la economía que ha encabezado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la economía mexicana ha demostrado estar preparada para hacer frente a esos desafíos que impone el contexto internacional, que en nuestro caso se han visto magnificados por la volatilidad en los precios del petróleo.

No obstante lo anterior, es imperativo continuar impulsando cambios para dotar a México de mejores condiciones para crecer más, con una mejor distribución del ingreso. Entre esos cambios necesarios está lograr un mejor marco de derechos privados de propiedad y una efectiva protección de éstos. Es una condición que a otros países permitió lograr mejoras sustanciales en sus niveles de desarrollo. En un contexto internacional volátil, no podemos quedarnos sin impulsar nuevos cambios.

*El autor es Senador de la República.