¿Perdió Merkel y ganaron Rajoy, Monti y Hollande? Durante la última reunión de la Unión Europea se llegaron a varios acuerdos que conciernen a la zona del euro. Ante el aumento de las tasas de interés sobre la deuda soberana de España e Italia -situándose en ambos casos por arriba de 6% para los bonos a 10 años-, junto con la necesidad de recapitalizar a los bancos españoles, los jefes de gobierno de estos dos países y el de Francia presionaron a la Canciller alemana para que flexibilizara su postura. Los acuerdos a los que llegaron buscan evitar la desintegración de la unión monetaria y dar un respiro fiscal a varios países con problemas significativos, particularmente, los PIIGS.

En términos generales, los acuerdos a los que llegaron tienen como objetivo una mayor integración de los países de la unión monetaria para moverse paulatinamente hacia una unión fiscal y bancaria y, a la larga, una mayor integración política. Son cuatro los acuerdos que destacan. Primero, la creación de una entidad de supervisión bancaria en el Banco Central Europeo. Segundo, otorgarle la facultad al Mecanismo de Estabilidad Europea (Mede) de adquirir deuda soberana. Tercero, que el préstamo de hasta 100,000 millones de euros para capitalizar a la banca española no se contabilice como deuda del gobierno español. Y cuarto, la posibilidad, en principio, de que se mutualice la deuda a través de la emisión de eurobonos.

Respecto del primero, es obvio que en una unión monetaria tiene que haber un solo agente independiente que supervise a los bancos. En todo sistema monetario moderno el sistema de pagos de la economía se basa en los bancos. Si éstos no están eficientemente regulados y supervisados, el debilitamiento de su base de capital puede generar una significativa restricción de liquidez y poner en peligro el mismo sistema de pagos, lo que llevaría a una profunda recesión.

En cuanto al segundo acuerdo, la posibilidad de que el Mede -que a partir del 9 de julio sustituye al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera- pueda adquirir deuda soberana tiene como propósito reducir las tasas de interés a las que se están endeudando varios países. Dados los niveles de deuda prevalecientes en los países que conforman la zona del euro, tasas de interés superiores a 7% hacen que las finanzas públicas sean insostenibles.

El tercer acuerdo, que no considera el préstamo para capitalizar a los bancos españoles como deuda gubernamental, también tiene como objetivo reducir la tasa sobre la deuda soberana española al no subordinar el resto de los créditos al pago de este préstamo.

Finalmente, el acuerdo para en el futuro mutualizar la deuda a través de la emisión de eurobonos; punto al cual se han opuesto Alemania, Austria, Holanda y Finlandia. Y aquí es donde entran los detalles que se van a negociar; particularmente, la soberanía fiscal de cada país.

Es obvio que, si cada uno de los países que ahora pagan tasas de interés por arriba de la deuda alemana se van a poder endeudar a través de la emisión de estos bonos, tienen que sacrificar el manejo autónomo de sus finanzas públicas y aceptar moverse hacia la unión fiscal. Ya que de lo contrario se generaría un problema de riesgo moral. El gobierno del Reino Unido, obviamente, se opone y su permanencia en la Unión Europea quedaría en duda.

Se logró un respiro, pero ello no resuelve los problemas estructurales que tienen varios países ni impulsará el crecimiento económico de Europa.

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