SUM gana el triple de lo que pagó a la Femexfut por tener los derechos de la Selección Mexicana. Tras 14 años convocaran 3.9 millones de fans.

Un partido más en Estados Unidos, con un rival que en teoría no representa mucho cartel, pero que los organizadores dicen que el estadio en Miami lucirá esta noche con sus 37,000 localidades ocupadas. Es verdad, México sigue siendo un gran negocio con los vecinos. Guillermo Cantú lo refiere en la entrevista que publicamos y lo respaldan los números. Al concluir el 2016 se habrán disputado desde hace 14 años a la fecha al menos 79 partidos, todos operados por la empresa SUM, Soccer United Marketing.

En términos de negocio, la relación entre la Federación Mexicana de Futbol y SUM es ganar-ganar, aunque entre los ganadores sin duda la empresa que es subsidiada por la MLS (sí, la liga estadounidense) es la que se lleva más dinero a su cuenta bancaria. Hoy ante Senegal muchos chicos seleccionados nacionales buscarán ganarse un sitio para que Juan Carlos Osorio los considere en el proceso premundialista y desde ya los organizadores tienen la victoria asegurada en términos financieros.

SUM, gracias a estos acuerdos que llevan vigentes 14 años, ha facturado casi 400 millones de dólares por 79 partidos de la Selección Mexicana tan sólo en taquilla; a esa cifra hay que incrementarle el tema de los esquilmos, mientras la FMF, por contratos de cuatro años firmados con la empresa estadounidense, ha recibido en total 102 millones de dólares. Para la compañía de EU los ingresos son tres veces mayores a lo que invirtieron por fichar a la Selección nacional.

Las autoridades dicen que no es posible dejar de jugar en territorio del vecino del norte porque la selección mayor es quien provee económicamente al resto de los representativos. ¿No sería bueno ir pensando en hacer un plan de negocios para que el resto genere recursos? Por ejemplo, ¿no será que la selección femenil tiene mercado para explotar?

México es probablemente una de las pocas selecciones en el mundo que tiene un apoyo incondicional en dos naciones. Y en algo sí es único: ninguna tiene la ventaja de estar a un lado de la economía más poderosa y de su moneda, el dólar. Esas dos características y la migración a los EU permite, casi sin quererlo, que la Federación Mexicana de Futbol tenga uno de sus grandes negocios probablemente el principal fuera de la que es su casa.

Seamos sinceros, tampoco es que el Tri se una de las selecciones más poderosas del mundo, es de mediana calidad y probablemente uno de los casos donde pese a ser una constante máquina de desilusiones (por el Mundial cada cuatro años) sigue generando más y más dinero. En EU siguen pidiendo al Tri a gritos y llenan un estadios con una capacidades más que decentes. Estar lejos de casa pega y nuestra selección es una forma de estar cerca de aquí, eso también es verdad.

De otra manera no se entendería cómo para un partido sin sus mejores estrellas (probablemente Osorio lleva a un equipo entre B y C) los fans tengan tantas ganas de mirarlo en un lugar donde tampoco es que haya tantos senegaleses. El destierro, el autoexilio, el cariño, la nostalgia... todos esos sentimientos funcionan como una máquina de dinero para SUM y la Femexfut. Mientras la mina produzca oro, está claro que no la dejarán. Al terminar el 2016, al menos 3.9 millones de aficionados habrán ido a ver al Tri en los últimos 14 años en EU. Cuando el corazón está de por medio, la calidad pasa a segundo plano.