Vaya situación apretada que se ha generado en torno a la aprobación definitiva del T-MEC. Desde que hace un año fue firmado por los presidentes de México, Estados Unidos y Canadá, básicamente sólo había acontecido que el Senado de la República lo aprobó en junio pasado. Fuera de eso, sabíamos que con una Cámara de Representantes en los Estados Unidos dominada por legisladores del Partido Demócrata, había una fuerte presión para tratar de orillar a México a aceptar nuevas concesiones, fundamentalmente en materia laboral y que había el riesgo de que el instrumento ya firmado no pudiera ser aprobado por el Congreso de EU antes de que concluyera el 2019.

Pues bien, en los días recientes el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, sostuvo diversas reuniones en Washington DC y en Ottawa, Canadá, en las que su contraparte estadounidense, el titular de la USTR, Robert Lighthizer, habría puesto sobre la mesa al menos cuatro temas en los que México debería hacer concesiones para que los demócratas avalen el T-MEC a la brevedad. Se trata de concesiones: 1) en materia ambiental, para que México liste como parte del acuerdo otras convenciones de protección al medio ambiente; 2) en materia de medicamentos biológicos y protección de datos, bajo el argumento de que proteger éstos por tanto tiempo retrasa la entrada de medicamentos genéricos al mercado. Se trata de aspectos en los que México podría transitar sin problemas, máxime que ello está en sintonía con las políticas impulsadas por la 4T.

Las concesiones con las que evidentemente sí hay problema son: 3) en materia de paneles de solución de controversias; por un lado, se resuelve un añejo problema que ocurría cuando se pretendía promover un panel de este tipo, y el país señalado podía bloquear que dicho panel se conformara. Ahora se estaría estableciendo una fórmula que, siempre que se justifique, permitiría que haya o se pueda conformar un panel de solución de controversias. El problema es que EU pretende que existan paneles de temas laborales, cuyos procedimientos serían más expeditos que los correspondientes a paneles de temas comerciales. Ello sin duda es un gran incentivo para que sindicatos de EU promuevan constantemente quejas contra México por supuestas violaciones a normas laborales. Por último, 4) en materia laboral, en general, que abren la puerta para que en el futuro haya tentaciones para organizaciones de EU a entrometerse en la vida sindical en nuestro país.

Todas estas cuestiones fueron comunicadas por el subsecretario Seade apenas el domingo en la tarde a lo que se conoce como el Cuarto de Junto, sin que ese día les compartiera texto alguno, lo que combinado con el hecho de que optó por hacer declaraciones a medios de EU y Canadá sobre sus últimas conversaciones con Lighthizer, antes que a los empresarios mexicanos, causó enorme molestia entre éstos, que ayer lo manifestaron en un inusual comunicado del Consejo Coordinador Empresarial, que calificó las demandas de EU como inaceptables. Como resultado del desencuentro del domingo, la cancillería optó por mostrar los textos al Cuarto de Junto apenas ayer.

La duda que permea es si México ya habría aceptado estas demandas de EU y está listo para formalizarlas este miércoles en Washington, a cambio de la promesa de la Casa Blanca para que el T-MEC pueda ser formalizado ante el Congreso de EU antes del 20 de diciembre y pueda recibir una aprobación expedita allá.

*El autor es economista.

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico