Los mercados financieros son daltónicos ante los colores políticos y no son maniqueos. Lo único que les importa es que las condiciones estén dadas para que las empresas puedan prosperar, ser rentables y crecer. Necesitan escuchar los mensajes adecuados, pero más que eso requieren estabilidad que genere confianza para invertir en proyectos de largo plazo

En los meses previos a la elección del pasado 1 de julio, los mercados financieros en México experimentaron una volatilidad considerable que, como siempre, era reflejo de una gran incertidumbre sobre el futuro de nuestra economía.

Dejando a un lado los factores externos, como la posibilidad creciente de una guerra comercial de escala mundial, las principales fuentes domésticas de volatilidad eran dos: (1) la incertidumbre en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y (2) la incertidumbre con respecto al perfil del nuevo gobierno federal.

Los mensajes expresados hasta ahora por el virtual presidente electo (AMLO) y su equipo han dado confianza a los mercados de que el nuevo gobierno no será adverso a la inversión y que la nueva administración no tiene ninguna voluntad de llevar a este país por el sendero que llevó a Venezuela al abismo.

Lo contrario: a los inversionistas les está quedando claro que el equipo económico de AMLO tiene el mandato de cumplir con los programas sociales del nuevo gobierno considerando las restricciones presupuestales aplicables y estableciendo condiciones favorables a la inversión. De hecho, bajo un análisis profundo, ambas agendas se refuerzan mutuamente. Nadie puede negar que hay una gran oportunidad para adoptar mejores políticas sociales, incrementar la transparencia, combatir la corrupción y hacer más eficiente el gasto.

Lejos de un distanciamiento con los empresarios, el nuevo gobierno ha tenido acercamientos y encuentros productivos con los representantes y jefes de empresa de las principales industrias de este país. Los empresarios, a su vez, se han mostrado optimistas y han expresado su apoyo a los programas sociales y a otras políticas públicas que busca implementar el nuevo gobierno.

Como consecuencia de una menor incertidumbre y de lo que se percibe como la posibilidad de un ambiente favorable a la inversión, el peso se ha apreciado casi 1 peso (4%) frente al dólar en tan sólo tres jornadas y, en el mismo lapso, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores ha ganado casi 2,000 unidades (4 por ciento). De hecho, estos últimos tres días marcan la continuación de una recuperación, tanto en el peso, como en la bolsa, que empezó a mediados de junio.

En el caso de la Bolsa, el rally ya acumula casi 9% y en el caso del peso mexicano, el avance acumulado desde mediados de junio es de casi 8%, lo que implica un desempeño espectacular del mercado accionario mexicano en dólares, a pesar de la tendencia positiva del dólar frente a una canasta de monedas (DXY) que ha mostrado un avance de casi 6% desde mediados de abril. Finalmente, el Bono M a 10 años se ha apreciado 2.3% desde mediados de junio.

Todo esto configura un excelente desempeño de los mercados financieros en México.

¿Qué podemos esperar hacia adelante? Si los mensajes que configuran un ambiente propicio a la inversión continúan y se refuerzan con detalles sobre lo que los mercados pueden esperar en cuanto a política fiscal, política energética, laboral y sobre los futuros proyectos de infraestructura —incluido lo concerniente al Aeropuerto de la Ciudad de México—, podemos esperar la continuación del rally.

Si además se incrementa la probabilidad de una renegociación exitosa del TLCAN, el objetivo que planteamos en Signum Research de 52,000 puntos en el índice para este año podría ser rebasado; este objetivo se percibía inalcanzable hace apenas un mes, cuando el principal indicador rondaba en 44,000 puntos. En nuestro escenario más optimista, el principal indicador alcanzaría las 60,000 unidades al cierre de año, la probabilidad de este escenario es aún baja, no tanto debido a factores internos como a la posibilidad de una guerra comercial resultado de la política irresponsable de quien reside en la Casa Blanca.

Por otro lado, los mercados no extienden “cheques en blanco”. La nueva administración deberá mostrar capacidad de alcanzar sus ambiciosos objetivos y esto podría no ser tan fácil. En este sentido, los primeros meses de la nueva administración serán fundamentales. Mientras tanto, los mercados se han mostrado optimistas y México podría volver a estar en la mira de los inversionistas internacionales, configurando un nuevo “momento mexicano”. Estaremos muy atentos.

*Héctor Romero es director general de Signum Research.