La calidad de infraestructura aeroportuaria tiene relación directa con el nivel de productividad y desarrollo económico de un país. Para ser competitivos a nivel mundial, las naciones deben contar con infraestructura aeroportuaria moderna, eficiente y suficiente.

En el caso de México, el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es el punto nodal que conecta a nuestro con país con el mundo por la vía aérea. Es el aeropuerto más grande de México ya que concentra más de 30% del traslado de pasajeros y más de 60% del movimiento de las mercancías internacionales.

También sabemos que el AICM fue declarado oficialmente saturado hace algunos años. Sin embargo, el país no se detiene y la demanda por transporte aéreo crece cada año. Tan sólo el transporte de mercancías se incrementó 6.4% anual entre el 2009 y el 2015, un crecimiento tres veces mayor al registrado por el Índice de Actividad Industrial para el mismo periodo. Y en cuanto al número de pasajeros, el flujo aumentó 8% en promedio al año entre el 2009 y el 2016. Se estima que esta tendencia se profundice en el futuro ya que, según la consultora internacional ARUP, el número de pasajeros crecerá alrededor de 3% anual durante la próxima década.

Así, invertir en más y mejor infraestructura aeroportuaria se ha convertido no sólo en un reto, sino en una necesidad urgente para México si queremos dinamizar nuestra economía, captar más inversión, atraer más turismo y lograr que nuestros productos lleguen a nuevos mercados. De acuerdo con información de la consultora internacional McKinsey, el no construir el nuevo aeropuerto equivaldría a renunciar a 3.3% del Producto Interno Bruto, dado que se contaría con una demanda insatisfecha de pasajeros para los próximos años.

Obras como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) son fundamentales para que nuestro país logre desplegar su pleno potencial y se coloque entre las economías más avanzadas en los siguientes años.

El NAICM incrementará cuatro veces la capacidad aeroportuaria actual. Se prevé que atienda la demanda de pasajeros y carga del país para las próximas seis décadas. Con seis pistas paralelas, tres de ellas con capacidad para operaciones simultáneas, y 159 puertas de contacto, esta magna obra podrá atender a 125 millones de pasajeros al año cuando esté en su pico operativo

Por la gran trascendencia de esta obra, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) desde el inicio ha adoptado medidas claras para lograr que el Nuevo Aeropuerto cubra la demanda proyectada de vuelos durante décadas. Entre éstas medidas, se encuentra valorar ajustes en el diseño de las calles de rodaje para maximizar el flujo de aeronaves, analizar la disponibilidad de más espacios dentro del Edificio Terminal y optimizar áreas para el incremento de equipaje, filtros de seguridad y mostradores, para atender un mayor número de pasajeros por hora. Con estas acciones, el NAICM podrá crecer conforme a las necesidades de nuestro país.

El gran aeropuerto de México es mucho más que un proyecto gubernamental o sexenal. Se trata de una obra de todos los mexicanos. En el GACM, trabajamos todos los días para construir el nuevo aeropuerto conforme a los más altos estándares técnicos, de calidad y de transparencia para que nuestro país despegue hacia el futuro.

*Director general de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.