Los comentaristas más serios, han dicho en diversos medios que en vez de estar respondiéndole al gobierno y a su titular todas las mañanas, deberíamos estar hablando de cosas importantes. Jesús Silva Herzog Márquez lo dice de la siguiente manera: “si al gobierno le estuviera yendo bien, si hubiera cosas que presumir, el gobierno y su ejecutivo, no usarían las mañaneras para quejarse y atacar a sus críticos y a los medios de comunicación”. Tampoco estaría inventando gobierno todas las mañanas en proyectos sin planeación cierta, sin presupuesto autorizado o dando brincos de ocurrencia en ocurrencia en la que la opinión pública se concentra, en vez de atender, discutir o evaluar con seriedad lo realizado por el gobierno hasta el día de hoy.

Y ustedes me dirán, entonces: ¿en qué consiste hablar de lo importante? La respuesta tiene muchas respuestas, pero sin duda la primera es que nadie sabe en qué consiste eso de la 4T. Nunca se ha presentado un plan creíble, articulado, con metas y pasos para lograr su concreción. Acabar con la corrupción, austeridad suicida y atacar las causas de la delincuencia (a través de becas y ayudas económica), son hasta ahora las únicas referencias sobre el diseño de la política pública. A ello se suman las obras del Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, El tren transístmico y la refinería de Tres Bocas. Ese es el magro proyecto del gobierno. Mención aparte requiere la discusión sobre la profunda necedad de salvar a toda costa, con una visión que en ningún lugar del mundo prevalece, a PEMEX y a la CFE.

Y lo qué habría que hablar de lo dicho acá arriba. Es que en todos los casos los resultados son muy cuestionables, con las propias cifras que el gobierno produce. Ni las becas han sido entregadas a más del 30% de los beneficiarios, ni las empresas están utilizando a los jóvenes aprendices, ni las obras están en tiempo, ni en presupuesto esperado. En la mayoría de los casos los presupuestos se han disparado, los tiempos se han alargado y no parecen insertarse dichos proyectos, salvo el del Tren Maya y el Transístmico, en una estrategia de desarrollo o articulada con una visión de desarrollo regional que detone un desarrollo planeado y concreto de grupos específicos.

Seguidamente existen las ocurrencias como la de cambiar los libros de texto en 15 días y sin pago a ilustradores y los que van a escribirlos. Habida cuenta de que los contenidos no se han discutido más allá de que esos libros son neoliberales, lo que significa por exclusión que ahora los libros servirán para ideologizar en contra del neoliberalismo olvidando que la educación es laica y que eso no sólo incluye a las religiones, sino también a las ideologías.

Hablar de lo importante, en resumen, tendría que comenzar por discutir los temas con profundidad, con datos concretos y exigir transparencia en la planeación y la asignación presupuestal y en las compras que esos proyectos exigen.

En cierta medida, lo que deberíamos hacer es arrebatarle el micrófono al presidente de México, e iniciar una discusión seria sobre nuestro porvenir y nuestro destino. Nada más, pero nada menos tampoco.

Miguel González Compeán

Abogado, politólogo y economista

Columna invitada

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

Lee más de este autor