El mecanismo es una serie de televisión brasileña sobre política. Creada por José Padilha y Elena Soárez, y dirigida por José Padilha. La serie se inspira libremente en las investigaciones de la Operación Lava Jato y fue lanzada por Netflix el 23 de marzo del 2018. Tuvo mucho éxito.

En febrero del 2019, se está gestando otro guión que podría servir eventualmente para una serie de televisión uruguayo-mexicana con el mismo nombre, pero ubicada en Montevideo, quizá para diferenciarla de la de Brasil.

No se trata en este caso de algo ilegítimo o inmoral, pero el Mecanismo de Montevideo tiene todos los elementos de irrealidad y fantasía que son necesarios para crear una serie de televisión. A veces las series surgen de la explicación de lo que realmente ocurrió —el Lava Jato—, una operación de corrupción política que excede lo imaginable. Y de ahí su atractivo televisivo.

En el caso del Mecanismo de Montevideo, se trata de un guión, una hoja de ruta diseñada por los gobiernos de México y Uruguay (por iniciativa de México, conviene señalar) para proponerlo en una cumbre de cancilleres y altos representantes diplomáticos de varios países latinoamericanos y de la Unión Europea, que se celebró en Montevideo el pasado jueves 7. El potencial atractivo televisivo del Mecanismo de Montevideo viene del hecho de que México y Uruguay diseñaron un plan que se desmarca de los postulados planteados por la UE para llamar a un diálogo entre el dictador Maduro y la oposición venezolana encumbrada ahora bajo el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. O sea, dos grupos de países, dos documentos y dos posturas distintas coincidieron el mismo día en la misma ciudad, aunque un país —Uruguay— estaba en los dos.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, señaló que “el objetivo es facilitar la comunicación entre las partes y que se pueda facilitar lo más rápido”. Añadió que el tema de las elecciones —algo que en general se ve como la única salida—, será “uno de los temas a tratar” y que el objetivo es simplemente que “haya mediación”.

Pero el Mecanismo de Montevideo no habla de plazos ni de convocatoria a elecciones limpias. Es una hoja de ruta vacía.

El diálogo se ha tornado ahora en algo más que una entelequia, al existir de parte de la oposición y de la mayoría del pueblo venezolano una cara visible en la figura de Juan Guaidó.

Pero, ¿qué puede dialogar un presidente que perdió hace años la legitimidad de ejercicio y ahora presumiblemente también la legitimidad de origen, que reprime a su pueblo, que tiene presos políticos, que limita las libertades individuales, que hostiga a la prensa, que ha sumido a su país en una grave crisis humanitaria y ha provocado la emigración de casi 3 millones de sus compatriotas? Un presidente que se apoya en las fuerzas armadas para sostenerse en el poder. Un país en donde ha habido 8,000 ejecuciones extrajudiciales.

Esto es lo que no quieren entender los neutrales y los dialoguistas. El que debe ceder es Maduro, y si no quiere ceder no habrá guerra: habrá protestas y más muertos del lado opositor. Y la hoja de ruta de la UE es un camino adecuado para evitarlo. No el Mecanismo de Montevideo, que sólo sirve para una buena serie televisiva.

De hecho, Maduro ya le dio el placet.