A partir de 1989-1990 la conducción del Cártel del Pacífico, un corporativo empresarial dedicado a los negocios ilegales, recae en manos de Héctor Luis Palma Salazar, El Güero Palma, de Ismael Zambada García, El Mayo, de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo y de Juan José Esparragoza Moreno, El Azul.

De ese cuarteto, El Güero Palma es apresado por el Ejército en 1995 y El Chapo por la Marina en el 2014. Los dos salen de la dirección, pero continúan El Mayo y El Azul, que ya en otras épocas la han ejercido en forma compartida. Después de la detención de El Chapo no hay problemas de sucesión. Siguen al frente dos de quienes encabezan al grupo desde hace 25 años. El Cártel del Pacífico funciona como un corporativo empresarial integrado por tres familias como accionistas mayores: los Guzmán, los Zambada y los Esparragoza. La fama de El Chapo se dispara por haberse escapado de la cárcel, por aparecer en la lista de las personas más ricas del mundo, que publica Forbes, y en la de los criminales más buscados por el gobierno de Estados Unidos. Esta fama no implica que El Chapo tuviera un rango mayor al de El Mayo, que es su compadre, o al de El Azul. Éstos nunca han sido subordinados de aquél y los tres han formado un colectivo bien avenido que ha conducido las distintas áreas de negocio del Cártel. Los tres tienen una clara y amplia visión empresarial, que ha permitido que éste se convierta en una trasnacional.

El Mayo empezó en el negocio a los 16 años y ahora tiene 66 años. En él lleva 50 años y nunca ha sido arrestado. Se sabe que no le gusta el uso de la violencia, que estima gratuita o innecesaria. Siempre ha mantenido un perfil bajo, aunque en el 2010 concedió una entrevista exclusiva a Julio Scherer García, que se hizo muy famosa.

A El Mayo los estudiosos del narcotráfico le reconocen una amplia visión estratégica y gran capacidad de decisión. Él, junto con El Azul, ha podido garantizar la continuidad de la organización en tiempos difíciles. De no ser pronto apresado, todo indica que en esta ocasión también lo volverá a lograr.

El Azul tiene 64 años y fue integrante de la Policía Judicial Federal mexicana (PJF). En 1986 cayó preso y después de siete años de cárcel salió libre en 1993.

Se le reconoce como un buen negociador, que evita los enfrentamientos violentos y ante los conflictos, privilegia los acuerdos. Siempre ha mantenido un bajo perfil y permanecido alejado de los medios. Los estilos de El Mayo y El Azul, que son de la misma generación, se asemejan. Lo que les interesa es el negocio y, en la medida de lo posible, mantener distancia de la violencia, al tiempo que promueven los acuerdos y alianzas entre los grupos, como ellos, dedicados al comercio de productos ilegales. Uno de los más grandes retos de estos dos narcotraficantes, ya sesentones, es garantizar un relevo generacional pacífico en la conducción del Cártel.