El mundo está huyendo del endeudamiento. Porque el uso irresponsable del crédito ha sido el origen de verdaderas tragedias como la griega, de hecho la de todo un bloque económico.

El tema hoy. De hecho, el eje central de la reunión que inicia mañana en Toronto del G-20 es el problema fiscal del mundo. Porque el caso destacado es, por ahora Europa. Pero hay que echar un vistazo a los montos de endeudamiento de Estados Unidos o Japón para entender la dimensión global del problema.

El frenesí del endeudamiento se dio en los años anteriores, cuando los cálculos de un crecimiento vigoroso y sostenido eran la constante. Agravado el tema de las deudas excesivas, cuando la estrategia mundial fue la de aportar incentivos fiscales para la recuperación económica. Hoy el mundo huye de las deudas.

El problema es que el Gobierno del DF quiere ir a contracorriente de lo que puede recomendar el sentido común. Porque así como hoy presumen que tienen la construcción más larga del mundo (al diablo con los chinos y su muralla y sus puertos y aeropuertos), así podrían presumir que son de los muy pocos, o únicos que salen a endeudarse cuando el mundo ya no quiere queso, sino salir de la ratonera.

El Gobierno del DF colocó a través de la Bolsa Mexicana de Valores, sí ahí donde los perredistas van a hacer sus manifestaciones antiimperialistas, dos emisiones de bonos de deuda local por un total de 2,000 millones de pesos, mismos que habrán de pagar los mexicanos y autoridades que vivan aquí entre el 2015 y el 2020.

Son para acabar de pagar las obras de la Línea 12 del Metro, que ya están en marcha, pero que no tienen presupuesto suficiente para su conclusión.

No se puede reprochar a nadie el mal cálculo financiero de la obra, porque resulta que se atravesó la crisis del 2008 y la recesión del 2009. Pero es un hecho que la ciudad de México no está como para andar pidiendo prestado, con todo lo que debe.

A finales del año pasado, el gobierno de Marcelo Ebrard enfrentaba una deuda de 45,678 millones de pesos. Misma que fue recientemente refinanciada, con lo que lo único que se ganó fue tiempo para pagar todo lo que se debe.

Un argumento de la autoridad financiera de la capital será que el GDF tiene la calidad crediticia suficiente como para endeudarse más y a niveles competitivos.

Y, efectivamente, la firma calificadora Fitch tiene asignada una calificación de AAA y con perspectiva estable a la deuda del DF.

Pero lo que seguramente omiten al momento de presumir esta calificación, es que es tan alta y estable porque tiene el aval del gobierno federal. Esto es, como el DF es una entidad sui géneris, el papá financiero de la capital es el gobierno de Felipe Calderón. O sea, si el GDF no paga, los acreedores pueden ir a tocar la puerta de la Secretaría de Hacienda para cobrar lo que les deben. Ninguna otra entidad del país tiene esa gran ventaja.

De hecho, Moody’s advierte que muchos estados del país podrían agravar sus problemas de deuda con las elecciones, en ese afán de gastar y gastar para retener el poder para sus partidos.

Habrá que ver, por ejemplo, los números de estados como Veracruz, en donde su pintoresco Gobernador gasta a manos llenas y sin control ni transparencia alguna.

Además, el problema fiscal de la ciudad es muy parecido al del resto del país: una mala carga tributaria, un gasto abultado en subsidios y pocas posibilidades de corregir esos defectos.

Siempre ha estado claro que los programas clientelares de la capital, como los subsidios a la tercera edad o madres solteras son bombas de tiempo fiscales. Y que el mal cobro de los servicios, como el transporte público o ciertas tarifas, se han vuelto vicios incorregibles.

La ciudad gasta mucho en subsidios, sube tarifas a los sectores cautivos y está altamente endeudada, al tiempo que las carencias de infraestructura, seguridad, ecología y demás siguen latentes.

Es en este marco que el gobierno de la ciudad de México no debería endeudarse más. Pero, como siempre en la política, eso ya será problema de los que vengan detrás. Con esta deuda, Marcelo Ebrard ya garantizó cortarle el listón a Línea 12 del Bicentenario.

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