Remigio Ángel González (Higueras, Nuevo León, 1945), el Fantasma, es un empresario que no gusta de los reflectores, de ahí su apodo, y también un hombre de negocios enigmático y controvertido. Poco a poco, sin mucho ruido, se ha ido haciendo de un emporio televisivo en América Latina.

Grupo Albavisión, su empresa con sede en Miami, está presente en 13 países de la región. En días pasados, su nombre sonó mucho porque Teleusa, donde tiene 99% de las acciones, se hizo de 12 canales locales en México durante la última licitación abierta que hizo el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

La oferta que presentó fue de 262 millones de pesos. Ahora es dueño de 14 canales en el país. Antes ya tenía dos. Está presente en ciudades de Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Quintana Roo, Veracruz, Campeche, Yucatán, Tabasco, Chiapas, Puebla y Tlaxcala. González nunca aparece en los títulos de las concesiones que adquiere.

El Fantasma, además de México, tiene canales de televisión en 12 países de la región, donde cuenta con 51 emisoras: en Guatemala, siete; en Honduras, siete; en El Salvador, dos; en Costa Rica, cinco; en Nicaragua, siete; en República Dominicana, dos; en Ecuador, cinco; en Perú, seis; en Bolivia, uno; en Paraguay, cuatro; en Chile, uno, y en Argentina, dos.

La empresa de González tiene también 68 estaciones de radio, 65 salas de cine y varios periódicos. La cobertura de su sistema asciende a más de 115 millones de televidentes y radioescuchas. El Fantasma desde el inicio de la década de los 70 está relacionado con los medios electrónicos. En 1981, compró los primeros canales en Guatemala. A partir de ahí, empezó su crecimiento.

El éxito de González ha estado marcado por el escándalo. Se le relaciona con los Panama Papers y con actos de corrupción en Guatemala durante la presidencia de Otto Pérez. Su esposa, Alba Elvira Lorenzana, que administraba los canales en ese país, se encuentra prófuga de la justicia. En el 2012, la Secretaría de la Función Pública (SFP) lo inhabilitó cinco años por ciertas irregularidades.

En versión del IFT, el Fantasma cumplió con todos los requisitos que marca la ley para participar en la licitación y luego hacerse acreedor de las televisoras que ganó su empresa. Gabriel Sosa Platas, integrante del Consejo Consultivo del IFT, afirmó que quien tiene el privilegio de explotar concesiones debe ser un ejemplo y que el historial de González no lo acredita como tal. Por lo pronto ya se posicionó en México.

La televisión local en México está llamada a jugar un papel importante. A los habitantes de los estados les interesa que se hable de su realidad. Una televisión con contenidos y producción local tiene futuro. Habrá que ver si los nuevos dueños de las concesiones apuestan a este tipo de televisión o sólo retransmiten lo que producen las grandes televisoras.

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