A pesar de que se les prohíba, las personas van a incurrir en prácticas de riesgo, por lo que es mejor tomar medidas para que éste se reduzca.

Los enfoques de reducción de riesgos y daños han ganado fuerza como alternativas a las posiciones prohibicionistas en la política de drogas. La idea es que, debido a que las drogas existen y seguirán existiendo, es mejor tener acciones para reducir los riesgos y los daños de las personas que incurren en su consumo, que asumir el enorme costo, en términos de criminalidad y violencia, y de otros aspectos como no poder usarlas con fines medicinales. Si la producción y distribución del consumo son regulados, se ofrece información, se delimitan los espacios de consumo, existe control de calidad, se evita el consumo en población menor de edad y se limitan las cantidades, es posible reducir los riesgos y los daños de consumidores de sustancias, como el cannabis o el alcohol. Los riesgos se reducen considerablemente porque no existe contacto con los criminales, pero también porque se tendría que implementar una política encaminada a evitar que se realicen actividades importantes bajo el influjo de alguna de estas sustancias. Los daños son menores debido a que se evita que sea alterada la calidad de la sustancia, se informa sobre cómo evitar consumos abusivos y adictivos, así como qué prácticas de consumo se deben evitar y cuáles pueden ser menos nocivas, como el uso de vaporizadores en lugar de la combustión. En otras áreas, como la salud sexual y reproductiva, el enfoque de reducción de riesgos y daños también es útil. Se ha comprobado que las políticas de promoción del uso del condón, que implica necesariamente un enfoque de reducción de riesgos muy importante, tienen mucho mejores resultados que las que promueven sólo la abstinencia o la monogamia para reducir embarazos adolescentes y enfermedades de transmisión sexual, respectivamente. A pesar de que se les prohíba, las personas van a incurrir, de cualquier modo, en prácticas de riesgo, por lo que es mejor tomar medidas para que éste se reduzca. En el caso del Covid-19 es evidente que el aislamiento social estricto es la mejor medida para controlar la enfermedad. Aunque en algunos lugares esto es muy difícil de lograr, no es casual que los niveles de contagios en América Latina, incluso Estados Unidos, convergen, casi independientemente de lo que hacen sus gobiernos, probablemente por el tamaño de sus sectores informales. En todo caso, el aislamiento tiene altos costos, económicos y de salud física y mental. En cierto momento y circunstancia, lo adecuado es relajar el confinamiento y pasar a una política de reducción de riesgos y daños. Esto es, asumir que las personas van a regresar a sus actividades e incurrir en el riesgo de adquirir una enfermedad peligrosa, sin vacuna o tratamiento efectivo aún, por lo que lo correcto es implementar acciones sencillas que los reduzcan considerablemente. La ventaja es que ya las conocemos. La sana distancia, el uso de gel y lavado de manos, la mascarilla en lugares públicos, la ventilación y el uso de espacios abiertos, las pruebas y el termómetro para detección, el uso del oxímetro para detectar problemas de oxigenación que ameritan hospitalización inmediata, el fortalecimiento de la capacidad hospitalaria, el uso de medicamentos que han probado su utilidad y el mantener compras y actividades laborales por medios digitales son acciones de reducción de riesgos y daños del Covid-19. En el ámbito económico se pueden promover actividades que permitan su desarrollo inmediato con bajo riesgo, es el caso del comercio, capacitación y entretenimiento en plataformas digitales, los deportes sin público al aire libre, los restaurantes en terrazas, el trabajo de oficina con horarios escalonados e incluso la industria, donde es posible controlar las condiciones laborales. El éxito estará en poder balancear cuando los costos de relajar el confinamiento hacen necesario pasar a políticas de reducción de riesgos y daños, cuáles son las políticas y acciones sociales que logran ese propósito y la manera de implementarlas. Eso también debería servir para otros ámbitos, como la política de drogas.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.