El Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) pedía a gritos una reestructura; en vez de eso, le dieron sepultura. El CPTM necesitaba un plan para ser mucho más esbelto, pero lo convirtieron en cadáver. Nadie romperá una espada por su eficiencia, pero muchos llorarán su ausencia. Este organismo nació con 12 empleados y terminará sus días con 160 empleados y un presupuesto cercano a 5,500 millones de pesos anuales.

¿Puede México prescindir de un organismo dedicado exclusivamente a la promoción del turismo? López Obrador piensa que sí, apuesta a que Miguel Torruco haga milagros y las embajadas realicen las tareas que hasta ahora hacía el CPTM. Al presidente le molestaba que los recursos públicos se emplearan para patrocinar las carreras de F1, torneos de golf, tenis y otros espectáculos como el Cirque du Soleil.

Muchos empresarios y promotores del turismo coinciden con AMLO en la crítica al uso de los recursos del Consejo de Promoción Turística de México para los eventos de alta gama, porque éstos se llevaban más de 70% del presupuesto total del Consejo. Sin embargo, no coinciden con la liquidación del Consejo, entre otras cosas porque advierten que México está en una posición vulnerable: mientras no se supere el problema de la inseguridad, nuestro país está obligado a hacer un enorme esfuerzo en el extranjero para contrarrestar la mala imagen. Competimos con países que no tienen tanto que ofrecer, como México, pero están en paz.

La liquidación del CPTM no debería tomar por sorpresa a nadie. López Obrador lo anunció en campaña y lo reiteró como presidente electo. La decepción queda para aquellos que hablaron con él y le pidieron un cambio de fondo en el Consejo. Pensaron que lo habían convencido y que lo que vendría sería un órgano promotor del turismo más alineado con la Cuarta Transformación: alejado del patrocinio de eventos fifís y concentrado en hacer rendir los pesos y los centavos.

¿Cómo debería ser un consejo promotor del turismo? Un modelo interesante es el de Estados Unidos. Allá funciona Brand USA. El gobierno sólo pone 25% de los recursos totales y el resto corresponde a aportaciones privadas. Hay un consejo de administración, integrado por profesionales del turismo y marketing que supervisan que los gastos estén alineados con los objetivos y rinden cuentas ante el Congreso. La promoción en el extranjero se hace a través de terceros. No hay una red internacional de oficinas Brand USA.

¿Quién hará las tareas sustantivas del consejo? El sector turismo de México puede vivir y prosperar sin el CPTM, pero no podrá hacerlo sin un trabajo de promoción digno de uno de los seis países que reciben más turistas en el mundo. Mucho del trabajo recaerá en el sector privado y en los estados, algunos de los cuales, como Quintana Roo, tienen grandes recursos, pero la mayoría no tiene dinero ni gente.

¿Podrán las embajadas atender a los operadores turísticos y persuadir a las aerolíneas de que dediquen más vuelos a México? Quizá sí, la duda es si les interesará ese tipo de actividad tan poco “diplomática”.

[email protected]

Luis MiguelGonzález

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.