El Buen Fin versión 2012 está a escasos tres meses de arrancar. Las expectativas son altas, al menos entre la cúpula empresarial.

La meta de la Concanaco-Servytur es lograr un aumento de entre 30 y 40% tanto en ventas como en el número de compañías participantes, con promociones que –asegura su Presidente, Jorge Dávila- irán de 20 a 80 por ciento.

Durante el llamado fin de semana más barato en su edición 2011, la versión mexicana del Black Friday de Estados Unidos, sí crecieron las ventas de manera importante, incluso se superaron las previsiones; sin embargo, las grandes ofertas que esperábamos ver los mexicanos, como sucede en el país vecino del norte, fueron las ausentes.

El año pasado, se registraron ingresos por 106,000 millones de pesos y la participación de 220,000 empresas a lo largo de la República Mexicana. De acuerdo con el INEGI, las ventas al menudeo aumentaron 7.5% en noviembre, una de las tasas más altas del 2011.

El Black Friday mexicano nos ofreció seis, 12, 18, 24 y hasta 48 pagos fijos sin intereses, mensualidades con intereses congelados, reembolsos en monedero electrónico, devoluciones del IVA –campaña que, por cierto, al Servicio de Administración Tributaria (SAT) no le agrada del todo porque, dice, incentiva la evasión fiscal- y el clásico slogan compre ahora y comience a pagar después, entre otras estrategias.

Como lo comenté en un post anterior, por supuesto son buenas promociones, pero son oportunidades que los mexicanos ya conocemos. Son estrategias de consumo que vemos a lo largo de todo el año en diversos establecimientos.

Lo que no observamos durante el Buen Fin fueron las grandes ofertas que en el Black Friday de Estados sí se ven. Esas baratas que te impulsan a dar el tarjetazo porque sabes que vale la pena hacerlo.

Ese es, precisamente, el reto de la nueva edición, que se celebrará del 16 al 19 de noviembre: Descuentos que hagan del evento una oportunidad real de compra. ¿Usted que espera del viernes negro mexicano?