A pesar de la resistencia alemana, los demás miembros del Consejo del BCE reconocieron el deterioro de las condiciones de financiamiento.

Los mercados cerraron la semana pasada con un fuerte impulso ante la confirmación de que el Banco Central Europeo (BCE) actuará como proveedor de liquidez irrestricta para los países que así lo necesiten.

Aunque el BCE decidió mantener la tasa de interés de referencia sin cambio, el nuevo plan de recompra de bonos soberanos cumplió la expectativa creada por su presidente Mario Draghi a finales de julio, cuando prometió que el BCE haría todo en su poder para salvar al euro como moneda común. Aunque Draghi no se aventuró a dar todos los detalles del nuevo plan de compra de bonos, fue muy cuidadoso en sus declaraciones para dejar claro que la recompra de bonos se hará sin límites, pero los países que acudan al BCE tendrán que aceptar una serie de condiciones muy estrictas. Tal vez, Draghi no quiso ser más preciso antes del voto constitucional del 12 de septiembre en Alemania, donde se debe aprobar o rechazar la legalidad del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), instrumento clave en intervención del BCE.

El programa de recompra ilimitada de bonos contó con la aprobación casi unánime de todos los miembros de su Consejo, con la excepción del alemán Jens Weidmann, representante del Bundesbank. Esta situación es consistente con la visión alemana que había llevado el BCE, durante la gestión de su Presidente anterior Jean-Claude Trichet, a jugar un papel más ortodoxo que la Reserva Federal (Fed) como proveedor de liquidez. A diferencia de la Fed, que tiene un mandato dual que contempla la estabilidad de precios y el pleno empleo, el BCE cuenta con el mandato único de mantener la estabilidad de precios.

A pesar de la resistencia alemana, los demás miembros del Consejo del BCE reconocen que el deterioro en las condiciones de financiamiento para los países de la periferia europea amenaza con convertir esta crisis en una verdadera debacle económica de grandes proporciones para Europa.

El BCE, por fin parece haber tomado una decisión necesaria mas no suficiente: usar todo su arsenal de política monetaria, incluyendo medidas heterodoxas como la recompra ilimitada de bonos. En términos llanos, el BCE empezará a imprimir dinero y lo destinará a adquirir bonos de países de la periferia europea que así lo soliciten, con el objetivo de bajar los costos de financiamiento de dichas economías.

A pesar de que esta decisión podría traducirse en presiones inflacionarias futuras, las condiciones actuales requieren de una medida de este tipo. Draghi fue especialmente enfático, durante su intervención ante los medios después del anuncio de política monetaria, en transmitir que el BCE no está excediendo su mandato constitucional y que el nuevo programa de inyecciones de liquidez es consistente con su mandato único de procurar la estabilidad de precios.

La intención de Draghi es mandar una señal contundente a los mercados que pudiera marcar un punto de inflexión en la crisis europea. Al mismo tiempo, Draghi busca mantener tranquila a Alemania requiriendo que los países que entren al programa de apoyo cumplan con una serie de restricciones importantes, de las cuales todavía no tenemos detalles.

Para los principales críticos, el BCE por fin está jugando un papel similar al que desempeñó la Fed durante la crisis del 2008-09, actuando como proveedor de liquidez de manera ilimitada y por tiempo indefinido, haciendo su parte para restablecer la confianza en los mercados.

Con esta decisión del BCE, los mercados han sorteado la primera de cinco aduanas clave en este mes de septiembre.

Por supuesto, quedan pendientes la decisión de la Corte constitucional alemana sobre la validez del Mecanismo Europeo de Estabilidad; la decisión de política monetaria de la Fed; el anuncio de mayores detalles sobre el plan de mayor integración fiscal y bancaria, y las elecciones parlamentarias en Holanda.

Esta misma semana estaremos atentos al resultado de la Corte constitucional alemana y la Fed. En el caso del anuncio de política monetaria en Estados Unidos, el mercado parece haber concluido que el débil reporte de empleo de la semana pasada en EU hace prácticamente un hecho que la Fed anunciará un nuevo programa de inyecciones de liquidez tan pronto como el jueves.

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