La idea de una salida no es nueva, pero tomó fuerza luego de que los partidos pro europeos perdieron en las urnas frente a las opciones de izquierda y derecha.

La posibilidad de que Grecia salga de la zona euro aumentó de 50 a 75%, luego de las elecciones del domingo 6 de mayo, de acuerdo con el analista de Citi, Valentin Marinov. Esta salida se realizará cuando mucho en 18 meses y es tan probable que ya ni siquiera hay apuestas al respecto.

La mayor casa de juego de Inglaterra, William Hill, retiró del aparador la apuesta sobre la salida de Grecia esta semana, no hay quien apueste por lo contrario , justificaron su decisión. La idea de una salida no es nueva, pero tomó fuerza luego de que los partidos pro europeos perdieron en las urnas frente a las opciones más radicales, de izquierda y derecha, que tienen en común el rechazo a los programas de austeridad que exige la permanencia en la zona euro.

En Grecia es difícil encontrar partidarios de mantener el rumbo marcado por las autoridades europeas. La economía lleva cinco años de recesión. La tasa de desempleo para la población es de 23%, pero si sólo se considera la población menor de 24 años, el paro ha rebasado 53 por ciento. Es mayor, incluso que el de España. Más austeridad significa recortar entre 60,000 y 90,000 empleos adicionales en un país que ha perdido más de 600,000 empleos en los últimos tres años.

Europa no tiene previstos mecanismos claros para la salida de uno de sus miembros. Grecia podría dejar la zona euro en medio de manifestaciones masivas de nacionalismo. Podría optar, también, por un estilo más tecnocrático. Basta con que deje de pagar su deuda, que equivale a 165% del PIB (o 120% con los descuentos ). Esto obligaría a los miembros de la zona euro a tomar la decisión por ellos. Alemania no puede dejar que Grecia se declare en default, luego de haber recibido más de 120,000 millones de euros. Las itálicas son de esta Caja Fuerte. Los recursos recibidos han sido para pagar a sus acreedores, donde destacan bancos alemanes, franceses y las instituciones financieras europeas.

Salir de la zona euro implicaría abandonar el euro como divisa y, quizá, volver al dracma. La definición de las relaciones económicas con la Unión Europea sería un reto mayúsculo. Hay países de la región que han tenido éxito sin pertenecer a la zona euro, como Noruega o Turquía, pero no hay precedentes que ayuden a modelar lo que pasaría a un país que se haya fugado .

¿Cómo sería el adiós del euro? La comparación de Grecia con Argentina en el 2001 es tentadora. Argentina tenía un plan de convertibilidad que fijaba su moneda al dólar y decidió romper. Hubo dos años terribles y luego crecimiento en la heterodoxia. El paralelo es imperfecto, dice el Nobel Paul Krugman, entre otras cosas porque Argentina es autosuficiente en alimentos.

Los griegos partidarios de la ruptura con el euro hacen cuentas alegres, pero la mayoría de expertos piensa en escenarios apocalípticos. Un estudio de Paul Donovan y Stephen Deo UBS calculó que Grecia perdería 50% de su PIB y golpearía el PIB de otros países europeos en 20 por ciento.

Grecia se ha ganado a pulso la pertenencia al Club del Nuevo Tercer Mundo, dice el periodista estadounidense Michael Lewis, autor de Boomerang. Parte de este nuevo tercermundismo tiene que ver con la impredictibilidad . Se da como un hecho que saldrá de la zona euro, los detalles y las consecuencias... son tarea del oráculo.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx