Pacto Mundial invita a las empresas a alcanzar un auténtico desarrollo sostenible.

Inicia un nuevo año, los buenos propósitos están por todas partes y las empresas dan inicio a nuevas estrategias; la mayoría busca crecer sus utilidades, otras apoyar a causas sociales, pero pocas buscan las dos al mismo tiempo... hoy en día es difícil pensar que una Empresa Socialmente Responsable no obtenga beneficios de dicho distintivo, sin embargo, tiende a ser percibido de muy mal gusto ver empresas que se jactan de ser verdes o socialmente responsables por llevar a cabo actividades de voluntariado, filantrópicas o asistenciales, cuando en realidad éstas tienden a tener problemas de transparencia o corrupción, o cuando las causas sociales a las que responden no están del todo relacionadas con la naturaleza de la empresa.

Este tipo de acciones atropella el auténtico significado de capitalizar la sostenibilidad para ser exactos, tiende a ser redundante hablar de una sostenibilidad que genere utilidades, pues no se puede pensar en una empresa sostenible que no sea rentable. Es por ello que lo que encuentro equívoco no es sacar provecho de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), sino, más bien, el no saber hacerlo correctamente.

Pacto Mundial de Naciones Unidas, con la nueva agenda 2030 de la ONU, invita a las empresas mexicanas a alinearse con el mundo entero para alcanzar un auténtico desarrollo sostenible en el que, más allá de un asistencialismo, las empresas cumplan con su razón de ser generar riqueza , pero de manera adecuada y compartiéndola con su entorno.

El primer paso es la congruencia, la empresa corrupta que planta árboles los sábados no es criticada por plantar árboles, sino por el cinismo de hacerlo cuando sus operaciones dañan la estructura social.

A la pyme productora de calzado, que se suma a la lucha preventiva del cáncer de mama, le cuesta trabajo encontrar la utilidad de esta causa, por más loable que ésta sea, ya que no está relacionada con su giro, pero cuando responden a sus grupos de interés directos, asegurando que sus trabajadores estén asegurados, con condiciones dignas de trabajo y que sus operaciones cumplan con las regulaciones ambientales, es cuando empezamos a hablar de sostenibilidad.

Y es esta RSE, la sostenible, la que por sí misma se puede capitalizar y traducir en rentabilidad, fortaleciendo la relación con cada integrante de su cadena de valor, satisfaciendo las necesidades propias de la materialidad de la empresa, identificando nuevos mercados por tendencias globales e, incluso, por el mismo efecto reputacional, favorecer la preferencia del mercado, el cual cada vez es más sensible a este tema.

Es por eso que ahora, en el 2016, se presentan oportunidades sin precedentes para que las empresas se vuelvan sostenibles; y no están solas para conseguirlo, la ONU ofrece ayuda a las empresas que formen parte de la red más grande de sostenibilidad del planeta, el Pacto Mundial, para aprender cómo lograrlo y compartirlo con su cadena de valor.

* Coordinador del Pacto Mundial en México.

Twitter: @PactoMundialMex