Es claro, y varios analistas lo han señalado, que en el corto plazo la reforma fiscal en EU incrementará el déficit público en ese país. En EU hubo un debate sobre si la reforma “se pagará sola”. Esto se refiere al efecto positivo que la reducción al impuesto corporativo tenga sobre la acumulación de capital y el crecimiento.

El mayor crecimiento generaría en el futuro mayor recaudación. En el corto plazo ese efecto positivo es completamente nulo, pues las empresas necesitan tiempo para realizar mayor inversión, acumular más capital, y generar mayor producción y ventas. En el corto plazo, el capital está fijo, y por tanto no habrá más recaudación, sino totalmente lo contrario.

Suponiendo que el gasto público permanezca constante, la caída instantánea en la recaudación generará mayor déficit público. En el caso de que el gobierno estadounidense decida incrementar la inversión pública, ese mayor gasto aumentará aún más el déficit en el corto plazo. Hemos visto en el pasado episodios similares de reducciones en impuestos y consecuentes grandes incrementos en el déficit: Las reformas de Reagan en 1981 y de George W. Bush en el 2001 y el 2003.

El mayor déficit a su vez obligará al gobierno de EU a recurrir a mayor endeudamiento. Las posibles fuentes de financiamiento del gobierno estadounidense son dos: el ahorro doméstico, y el ahorro del resto del mundo. Por ahora no analizo el efecto de la reforma fiscal sobre el ahorro doméstico. Si esa fuente de recursos no aumenta, o cae, entonces EU tendrá que demandar recursos del exterior.

La consecuencia principal de esa mayor demanda por ahorro del resto del mundo es un incremento en la tasa real de interés en los mercados financieros internacionales. Este es mi punto principal. Cambios en EU tienen implicaciones a nivel mundial. La mayor demanda de fondos prestables sería satisfecha con un aumento en la tasa de interés, suponiendo que no ocurra un aumento en el ahorro en el resto del mundo.

Estados Unidos es la economía más poderosa del mundo y puede tener el privilegio de incrementar su déficit sin que ocurra un gigantesco cambio en la tasa de interés que paga. Pero a nivel mundial, ¿qué efecto habrá sobre los países emergentes? ¿Qué efecto habrá sobre México? Un aumento en la tasa real de interés internacional representa un incremento en el costo de oportunidad de invertir en México. Por tanto, para poder atraer capitales internacionales la economía mexicana tendrá que ofrecer un mayor rendimiento. Esto no se debe solamente al nuevo diferencial en impuestos corporativos entre México y EU. Se debe también al efecto que estoy destacando proveniente del mayor endeudamiento internacional de EU.

El aumento en la tasa real de interés internacional tiene varias consecuencias sobre México. Un mayor costo de oportunidad por invertir en México pondrá presión sobre el peso. Por tanto, yo añadiría esto la lista de fuerzas que pueden poner presión sobre el tipo de cambio nominal en el futuro.

Un segundo efecto es un incremento en el costo de la deuda externa del gobierno mexicano. Durante el 2017 se detuvo el crecimiento de una medida amplia de deuda, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP). La estabilización y reducción del SHRFSP mediante una secuencia de superávits primarios es de crucial importancia en la coyuntura actual. El gobierno mexicano, y los contribuyentes, tendrán que enfrentar mayores costos debido a la presión que la reforma fiscal estadounidense pondrá sobre los mercados financieros. Además, para una economía emergente como México, un aumento en el déficit público financiado con deuda externa estaría ligado a enfrentar una mayor prima de riesgo.

Un tercer efecto es una posible depreciación del tipo de cambio real. Esto equivale a que los bienes producidos en México pueden adquirir menos bienes producidos en EU: es decir, una pérdida en poder adquisitivo a nivel internacional. El mecanismo sería el siguiente. El aumento en la tasa real de interés reduce el consumo en México, cayendo la demanda tanto de bienes comerciables internacionalmente (por ejemplo, manufacturas) como de no comerciables (como los servicios).

Por tanto, la cuenta corriente mejora. El sector comercial tiene acceso a mercados internacionales. El sector no comerciable sufre una reducción en demanda. Por tanto, cae el precio relativo de los bienes no comerciables. Esto representa una depreciación del tipo de cambio real.

No todo son malas noticias. Puede haber efectos positivos sobre el sector exportador mexicano.

Existen dos escenarios en polos opuestos. En el primero, la reforma de Trump no genera mayor crecimiento en EU ni en el corto ni en el largo plazo. Por tanto, no aumenta la demanda estadounidense por productos mexicanos.

En el segundo escenario, la reforma de Trump acelera el crecimiento. Tanto si hay un efecto a corto como a largo plazo yo esperaría una mayor demanda estadounidense por productos mexicanos. Este es el escenario que yo considero más probable. Es el que ha señalado recientemente el Fondo Monetario Internacional. Esa mayor demanda existiría en caso de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte permanezca, y también en el caso contrario, suponiendo que el comercio entre México y Estados Unidos esté regulado por la Organización Mundial de Comercio. Yo espero un mayor crecimiento del sector exportador mexicano en el futuro.

*El autor es profesor del ITAM e investigador del CAIE.