No es fácil para los hombres sobresalir cuando sus cualidades se ven frustradas por la pobreza.

Juvenal, poeta romano.

Para la mayoría de los modelos económicos tradicionales, las decisiones que tomamos las personas se derivan de preferencias en la elección, que varían de acuerdo con la capacidad de consumo, pero que suponen más o menos constante la capacidad para maximizar el beneficio que obtenemos por las decisiones económicas que tomamos.

Sin embargo, distintos estudios desde la perspectiva de la economía conductual han demostrado que este comportamiento no siempre es lineal. Factores tan diversos como el género, los conocimientos matemáticos, e incluso la religión producen afectaciones a la forma en que analizamos las decisiones y elegimos entre alternativas.

Más allá de que las causas de las grandes variaciones entre los niveles de ingreso de una sociedad son evidentemente múltiples y complejas y de que existen graves impactos económicos resultado de la desigualdad, también resulta importante entender si existen variaciones significativas en la forma en la que se analizan las decisiones financieras entre personas de ingresos muy bajos y las de ingresos muy elevados.

En el estudio “Selective Insensitivity for Losses but not Gains in Decision Making under Risk among the Poor” de Ronzani, Savadori, Folloni y Mittone, que será publicado en las siguientes semanas en el Journal of Behavioral and Experimental Economics, se describen las conclusiones de un experimento con habitantes de Lima, entre segmentos de muy alto y muy bajo niveles de ingreso. Se escogió esa ciudad porque, al igual que ocurre en ciudades como la de México, se tienen zonas en las que prácticamente de forma vecina coexisten grupos de hogares de muy elevado nivel de ingreso junto a otros de muy precario ingreso familiar.

A través de distintos experimentos conductuales que medían la respuesta ante diversos tipos de decisión —que involucraban a su vez la comprensión de la probabilidad de un riesgo y los resultados en términos de recompensa financiera— se buscó determinar las variaciones en la conducta de los distintos grupos analizados.

Se trata de modelos de decisión, que intentan comprender cómo las personas toman decisiones en las que deben de considerar tres factores de forma simultánea y que están presentes en casi todas las decisiones económicas y financieras: la probabilidad de que ocurra algo, la ganancia y la pérdida potenciales asociadas con sus decisiones.

Se encontró que las personas de ingresos más bajos mostraron una marcada falta de sensibilidad ante cambios en los montos de aquellas decisiones que implicaban pérdidas potenciales y una sensibilidad reducida ante decisiones que implican cambios en los niveles de probabilidad de riesgo. También mostraron que en decisiones tomadas bajo supuestos de riesgo las personas de menor ingreso eran sensibles a cambios en las recompensas potenciales arriesgando más cuando el potencial de recompensa es muy alto, aun cuando la probabilidad de que ocurra es baja.

Las personas de más bajo nivel de ingreso mostraron similares niveles de optimismo no fundado en probabilidades para los eventos negativos, que las personas de ingresos altos. Lo cual lleva también a decisiones inadecuadas, al presumir que eventos negativos que pueden implicar pérdidas financieras significativas tienen una remota posibilidad de ocurrir, aun cuando la realidad muestra lo contrario.

Si bien los seres humanos en general, sin importar nuestro nivel de ingreso, tenemos carencias en analizar las decisiones financieras que tomamos, las variaciones entre las personas de mayor y menor nivel de ingreso se suman en el segundo grupo a condiciones de por sí precarias que les impiden resolver, a través de decisiones personales, algunos elementos que de forma moderada podrían contribuir a mejorar su nivel de bienestar en el futuro.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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