Se puso de moda hablar del efecto cucaracha tras lo operativos en Michoacán. Los estados vecinos, Guanajuato, Estado de México, Jalisco, hasta Hidalgo, hablaron de blindar fronteras, como si efectivamente existieran. Si hay un grupo delincuencial con lógica de control territorial más que de control de rutas es La Familia, hoy reconvertida en Los ?Caballeros Templarios. Una parte importante de su operación es la venta mariguana y metanfetamina; requieren control de rutas, lo hacen a través de alianzas. Lo que los distinguió fue generar un estado paralelo dentro de una zona específica. Más, pues, que un efecto cucaracha, que los delincuentes salgan huyendo a otros estados o que se activen células en otros puntos del país, lo que hay es una especie de efecto mariposa, es decir, que lo que ahí pasa influye en el resto de los grupos delicuenciales y en el resto del país.

El caso más claro es lo sucedido ayer en Guadalajara, con la detención de Rubén Oseguera, quien heredó de su padre Nemesio, ?El Mencho, el apodo de El Menchito. En toda la complejidad que tienen las autodefensas en Michoacán, donde se juntan lo legítimo con lo ilegal y la violencia con el discurso de pacificación, es claro que éstas fueron armadas por los enemigos de Los Templarios, el Cártel Nueva Generación. Los puertos del Pacífico, Lázaro Cárdenas y Manzanillo, y el mercado de la metanfetamina se convirtieron en el punto de choque entre esos grupos, pelean incluso el cobro de piso a las mineras.

Difícilmente vamos a ver la creación de autodefensas o grupos similares en los municipios de Jalisco: el Estado y la instituciones son más fuertes que en Michoacán o Guerrero y, aunque hay zonas en los límites con Michoacán y Zacatecas muy abandonadas, se ha hecho una labor preventiva importante. Lo que es inevitable es que si el gobierno federal quiere poner orden en Tierra Caliente tiene que perseguir a los líderes del Cártel Nueva Generación en donde tienen su base: Guadalajara y alrededores.

Nueva Generación se ha distinguido por acciones grotescas y exhibicionistas: fueron los responsables de los cuerpos de Boca del Río, de los colgados de Nuevo Laredo, de los incendios de camiones en Guadalajara en un intento de detención de El Mencho. Es un grupo que no se va a quedar de brazos cruzados, como lo demostró ayer con el incendio de los camiones tras la detención, pero tampoco significa que vaya a desatarse una guerra en Guadalajara como fue en Monterrey la confrontación entre Los Zetas y el Cártel del Golfo. Jalisco va a sufrir el efecto monarca, pero será en acciones muy puntuales y esporádicas.

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