Siguen las batallas verbales entre candidatos acerca de quién se erigió finalmente como ganador; tres de ellos se preocupan por el resultado y sus coordinadores se apresuran a dar la batalla y preparar el contraataque, sin darse cuenta de que a la sociedad realmente no le interesa, salvo a quienes gustan de perder su tiempo en las llamadas redes sociales, personas sin otra ocupación y oficio. Entre los llamados urgentes, todos los candidatos se han referido al factor educativo, en el que existe un problema de cobertura y uno de calidad; sin embargo, sólo se han pronunciado por el examen a los maestros, la extensión de los horarios y algunas ayudas como computadoras y hasta han ofrecido una cuenta de ahorro. A falta de mayor detalle, imaginamos que será igual que antes, cuando las familias acumularan timbres en una libreta para poder canjearla a futuro por una licuadora o un refrigerador, o será que cuando el niño se titule de licenciado en administración del tiempo libre recibirá los recursos depositados, con todo e intereses. Si los mercados funcionan, serán pocos los poseedores originales de las libretas que lleguen al final a cobrar.

En relación con la cobertura, no hay pronunciamientos acerca del problema de la deserción, ni mucho menos idea de sus causas. Son tan complejas que con una estúpida libreta de ahorro, o con una computadora, o un examen a los maestros poco se podrá resolver. En el aspecto de la calidad, tampoco se han dado cuenta de que sin la participación del sindicato cualquier intento por mejorar será fallido. En cambio, a diario fustigan a la lideresa, refiriéndose a ella con diferentes apelativos, la mayor parte descalificadores, sin advertir que ella puede hacer más por sus campañas, en favor o en contra, que sus huestes de tuiteros.

Respecto de la previsión, se ofrecen pensiones universales, eliminar cuotas de seguridad social y seguro de desempleo, sin plantear una solución para las finanzas públicas, que sin petróleo son una bomba de tiempo. El caso es que a partir del 1 de diciembre, el ganador tendrá seis años para hacer algo que, de no ser relevante, mantendrá a México como proveedor de mano barata improductiva y poco educada, con déficit creciente por la carga de las pensiones, servicio de salud deficiente y quebrado por el costo del tratamiento de las enfermedades.

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