Tan bonito el Centro Cultural de España. Ahí estaba José Antonio Meade, pasadas las 9 de la mañana, del viernes 27 de octubre. Luis Prados y Javier Lafuente, del periódico El País, soltando preguntas cual pitchers. El bateador estelar, el Secretario de Hacienda, invitado a celebrar en el foro México y España. Inversión y cooperación. Escuchar al presidenciable, me hizo ver que no tengo más historias que las siguientes, si del itamita y el sector cultural se trata.

Cuentan que en un diálogo con el entonces gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, a propósito de la importancia del barroco para entender la realidad del siglo XXI, dio su compromiso para financiar el hoy portento de la Angelópolis. Eran días del Secretario de Hacienda con el Presidente Calderón. El Museo Internacional Barroco abrió sus puertas en febrero de 2016. Luego dicen que al llegar a la cancillería, en 2012, era su deseo armar un grupo de diplomáticos culturales, siguiendo lo realizado por Jorge G. Castañeda en tiempos de Fox. El intento no se concretó del todo. Un protagonista de ese interés señala que Meade tiene una visión “muy sensible” del sector cultural.

Tras su intervención de ese viernes otoñal, lo pude abordar en el pasillo del centro cultural español. Le dije “habló de todas las reformas, menos de la cultural”. Le extendí mi libro “Sector cultural. Claves de acceso”. Solté “aquí se explica qué es la reforma cultural”. El economista y abogado regresó un “¡ah!”, y siguió de largo. Me pregunto por qué no le puse un chip localizador a mi obra, sería interesante saber dónde anda. Así las cosas, el fugaz encuentro me dejó muchos ecos.

Hasta ahora, los pretendientes de Los Pinos, no han hablado en firme sobre el sector cultural. Sin embargo, algo sabemos de lo que nos puede esperar. En el caso de López Obrador, está su historial cuando Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Su postura adelanta una política cultural más nacionalista y “popular”. Cuenta con un amplio contingente de intelectuales y artistas, entre ellos destacan Laura Esquivel y Paco Ignacio Taibo II. De Ricardo Anaya, sólo conozco su inquietud en torno a las empresas culturales. Cerca de Margarita Zavala está Consuelo Sáizar. Y si repitió en el cargo el ya desaparecido Rafael Tovar, por qué no la nacida en Nayarit.

De Meade salvo mis historias, tampoco hay mucho a mano, pero conoce muy bien la labor de Sáizar. De los priistas, Osorio Chong fue gobernador de Hidalgo, con lo cual algo se le mueve el asunto, Leticia Parga sabe lo que refiero. Aurelio Nuño, tiene en su haber el hecho histórico de justificar la creación de la Secretaría de Cultura debido a que no le alcanzaba el tiempo para atender el Conaculta. A la vista, el Secretario de Educación vaya que si sabría qué hacer. Igual puede uno pensar de José Narro, tan bien arropado por sus amigos del medio cultural, con la estela de su paso por la UNAM. De Moreno Valle, hay cartas que exhiben sus tareas culturales, no exentas de polémica algunas de ellas. Y Miguel Ángel Mancera, tampoco anda tan perdido en el uso de la cultura… cuando le conviene. A este abanico les une un guardapulgar: seguir la ruta trazada por el proyecto cultural priista desde tiempos inmemoriales.

Hay más aspirantes al Palacio Nacional, como el “Bronco” de Nuevo León, que para nada se ha distinguido en el ámbito cultural como gobernador. Y de los demás aspirantes, nada en mi radar…

Eduardo Cruz Vázquez

Periodista

En el paredón

Periodista, gestor cultural y exdiplomático, experto en economía cultural, formación de emprendedores culturales y gestores de diplomacia cultural