En su primer informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador resumió en una oración su perspectiva sobre el comportamiento económico nacional: “no ha habido crecimiento económico, como deseamos, pero existe una mejor distribución de la riqueza”.

La misma oración se puede descomponer en dos partes.

En la primera parte, el presidente de México reconoce que la economía mexicana no está creciendo.

Aunque cuidadoso con sus palabras, el reconocimiento lo hizo de una manera implícita al utilizar el tiempo de conjugación del pretérito perfecto compuesto: “no ha habido”. Y al agregar las palabras: “como deseamos”.

Desde que el jefe del Ejecutivo apostó, en abril pasado, a que la economía mexicana crecería por encima de 2%, y hasta los últimos meses en los que su discurso varió para minimizar la importancia del crecimiento del Producto Interno Bruto, frente a la importancia del desarrollo; ayer, por primera vez, públicamente reconoció que la economía mexicana no ha crecido.

Aunque con la segunda parte de su fraseo intentó suavizar el hecho contundente de que la economía no ha crecido, al afirmar: “pero existe una mejor distribución de la riqueza”.

Con esta afirmación ratifica su convicción de que ya es una realidad en México una mejor distribución de la riqueza.

Ambas ideas contrastan notablemente. ¿Por qué?

Porque en la primera parte en la que se advierte el reconocimiento implícito del nulo crecimiento, se refiere a un hecho contundente y comprobable con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Los últimos datos dados a conocer por el organismo señalan que, en el último trimestre del 2018 y en los dos primeros de este año, la economía mexicana registró una recesión técnica.

En esos tres trimestres la economía nacional registró tres trimestres de contracciones, de manera consecutiva.

Adicionalmente, el Inegi con sus datos actualizados refrendó que, en los primeros nueve meses de este año 2019 (el primer año de gobierno lopezobradorista), se ha registrado un crecimiento cero en la economía de México.

Por su parte, el Banco de México revisó a la baja en días pasados su pronóstico de crecimiento económico para el cierre del año, en el que anticipa que podría registrarse una contracción, al ubicar el rango entre 0.2 y 0.2 por ciento.

Ésa es la realidad inocultable e incontrovertible del comportamiento económico nacional. Es un hecho que consignaron el Inegi y Banxico, con datos duros. La segunda parte de la afirmación presidencial, en la que asegura que hay una mejor distribución de la riqueza, puede considerarse más como una mera impresión personal que un dato estadístico avalado con una medición profesional. Y es que no hay o por lo menos no son públicas las cifras de organismos especializados que le den un aval estadístico a tal aseveración. Hasta ahora, no hay manera de medir estadísticamente el impacto que están teniendo en la economía y en la distribución general de la riqueza la transferencia de recursos que realiza el gobierno lopezobradorista, a través de sus programas sociales. Resulta evidente que una gran cantidad de mexicanos, que están recibiendo los recursos de algunos o alguno de los programas sociales de este gobierno, tiene más dinero, respecto de lo que tenían antes de que entraran en vigor.

Sin embargo, ello no quiere decir, necesariamente, que hay una mejor distribución de la riqueza. Lo que sí puede inferirse es que hay una mayor transferencia de recursos gubernamentales hacia sectores de la población económicamente más débiles. Es decir, el incremento en la capacidad de consumo de los millones de mexicanos beneficiarios no implica que los más ricos tienen menos, o que su mejoría es producto de un mejor esquema fiscal (que no ha variado respecto del preexistente). En la misma oración coexisten la realidad y la percepción.

Atisbos

MINISALARIO. Por lo que dijo ayer sobre el salario mínimo el presidente de México, es casi seguro que el inminente incremento será el más elevado de los que se han propuesto a Conasami. Y si no, al tiempo.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.