Parece que las tendencias recesivas de la economía mundial se podrían superar para favorecer la inversión y el crecimiento económico, con un conjunto de políticas basadas en mayor gasto público y decisiones de banca central. Alemania ya está preparada para inyectar 50,000 millones de euros a su economía. Lo mismo hará China y EU. Sin embargo, a estas posibilidades de lógica económica se bifurcan problemas que tienen explicación en el poder de las potencias mundiales y sus conflictos, entre ellas. También el populismo que desestabiliza paradigmas. En EU, la baja de impuestos que hizo no dio lugar a un florecimiento económico y tampoco parece que ocurrirá con una disminución adicional de las tasas de interés. Dice Paul Krugman: “El chute de glucosa tras la rebaja fiscal fue temporal porque nunca se tradujo en mayor inversión empresarial (...) El mercado de bonos nos está diciendo que el dinero ‘inteligente’ se ha vuelto muy pesimista sobre la economía”.

¿Qué circunstancias están dificultando el progreso de la economía mundial? El conflicto comercial y tecnológico entre EU y China es la causa desestabilizante porque está teniendo una influencia en todo el mundo y de paso advierte la importancia del Pacífico en la geopolítica y economía global. Es una guerra comercial que está deteriorando el flujo del comercio e inversiones. Además, ha evidenciado un unilateralismo que deslegitima a las instituciones multilaterales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial. Lo que resulta lamentable es que EU, Rusia y China actúen en esa dirección. Todo comenzó con la incoherencia del gobierno de Trump en materia comercial que fue como dispararse al propio pie. Mientras que las ventas de EU a China cayeron 21% hasta junio, las de sentido inverso crecieron en 1 por ciento. Pero, si recordamos, el presidente Hoover, desplomó en 1929-33 la economía de EU gracias a su fatal arancel proteccionista. Ante esta aberración, es importante recordar a Helmut Schmidt, canciller de Alemania, quien dijo: “La experiencia nazi nos enseña que no debemos dejar el futuro en manos del azar, sino de estructurarlo con valentía y prudencia”.

La llegada de Boris Johnson como primer ministro inglés complica las cosas. Por lo pronto, el jeroglífico del Brexit confirma todas las especulaciones sobre sus funestas consecuencias. Ya hay un revés al crecimiento económico como se advierte en los malos resultados al primer semestre de este año. Pero, además, las empresas automotrices japonesas que existen en Inglaterra ya han anunciado su retiro, lo mismo que varias casas de bolsa que han transferido a sus ejecutivos a las oficinas de París o Frankfurt. La libra cae, la bolsa se desploma y la economía se contrae.

Se lamenta la ruptura con la Unión Europea (UE), promovida por los populistas que la alentaron con mentiras. La UE es el mejor modelo actual de funcionamiento económico y social. Sólo un dato para confirmarlo: el gasto social europeo equivale a 30% del PIB de la UE y representa 50% del gasto social del mundo. Esto es relevante si consideramos que la población europea sólo es 7% de la población mundial.

La UE con su modelo de libertad y derechos individuales dentro de la economía social de mercado es el gran contrapoder al autoritarismo. La debilidad multilateral también estanca la lucha contra el cambio climático y su perspectiva de horrores. Ejemplos: en Groenlandia el hielo se derrite; Siberia arde con un fuego que ha devorado en lo que va del año 15 millones de hectáreas; a la Amazonia brasileña la incendian. Caracterizando a la economía actual dice el Bank of America: “En lugar de un verano tranquilo, estamos ante una tormenta perfecta con un aumento de la incertidumbre, con malos datos económicos, señales de deterioro y preocupación política a nivel mundial y nacional”.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.