Como Andrés Manuel López Obrador, también Marcelo Ebrard Casaubon construye un plan B en caso de que el PRD y/o el frente de las izquierdas no lo hicieran su candidato a la Presidencia en el 2012. El político tabasqueño ya habría asegurado el aval del Partido Convergencia –próximo a cambiar de nombre– y contaría con un amplio sector de la dirigencia nacional del PT para respaldar su candidatura presidencial. El Jefe del Gobierno del DF, en cambio, habría puesto en marcha una expedita operación política para imponer en la dirigencia nacional del Partido Nueva Alianza (Panal) a un cuadro político afín, casi de su hechura. Para ello, Ebrard Casaubon aprovecharía las fisuras que han aflorado al seno de la familia de la presidenta vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo.

A principios del año, La Maestra comenzó a explorar los escenarios, forzada por un asunto de legalidad a relevar al diputado federal Jorge Kahwagi de la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Panal. Entre sus primeros prospectos figuraron Jorge G. Castañeda, Eduardo Bours Castelo y Roberto Campa Cifrián, pero cada uno, por razones diversas, se fue autodescartando. En ese periodo de indefinición alzó la mano Mónica Arriola, diputada con licencia (por enfermedad) a la Asamblea Legislativa del DF, secretaria de Vinculación con la Sociedad dentro del partido y, a la sazón, hija menor de la lideresa magisterial. Una primera auscultación le dejó en claro que su unción sería juzgada por la opinión pública como una más de las imposiciones de Doña Perpetua y –lo más grave– que al interior del SNTE generaría una oleada de rechazos que podría generar ingobernabilidad dentro de la organización gremial.

En el último año, la menor de la dinastía Gordillo intensificó su regreso a la actividad política, luego de un retiro forzoso y un tratamiento médico de alto riesgo. Bajo el padrinazgo del gobernador de Chiapas, Juan Sabines, recorrió grandes zonas de aquella entidad del sureste para construir lo que ahora es su leitmotiv: ser Senadora de la República. La estación intermedia habría sido el máximo cargo de dirección dentro del Panal. A medida que corroboró las objeciones de algunos de los viejos líderes magisteriales, Mónica corrigió su plan y se acercó al presidente de la Fundación SNTE, Emilio Zebadúa González –también originario de Chiapas–, para proponerle integrar una fórmula ganadora en la carrera por la dirigencia partidista.

Zebadúa González, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard, exconsejero del IFE, contaría con el respaldo del subsecretario de Educación, Fernando González, y Maricruz Montelongo, la primogénita de La Maestra. Todo marchaba en esa dirección hasta hace cosa de un mes, cuando Mónica recibió sendas llamadas de cercanos a Ebrard y al gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quienes gozan de cercanía y ascendencia sobre la Presidenta Vitalicia del SNTE.

¿Y si en vez de Zebadúa haces mancuerna con alguien más dócil? . Dar con un prospecto les resultó algo complicado, pero lo consiguieron. Se trata de Luis Castro Obregón, integrante del staff original de La Maestra, cuando llegó a la Secretaría General del SNTE y cercano al camachismo.

Estudió Ciencias Políticas en la Ibero. Allí conoció a Montelongo y a su entonces esposo, René Fujiwara, quienes lo reclutaron para el equipo de Elba Esther. En ese entonces (1989) Carlos Salomón Cámara fungía como secretario particular de la dirigente magisterial, pero apenas aguantó unas semanas en el cargo y el joven Castro Obregón entró a su relevo. Por instrucciones del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, el SNTE se vio inmerso en un proceso de reforma y, para la redacción de los nuevos estatutos, se instaló un grupo de trabajo en el que participaron, en calidad de asesores, Marcelo Ebrard, Ignacio Marván, Juan Ángel Ávila y Mario Carrillo, mientras que por el magisterio estuvieron Fujiwara, Jiménez, Antonio Rodríguez y Castro Obregón. Luis Castro ahora tiene 47 años, pero ha pasado los últimos dos sexenios fuera del país. A finales de la década de los 90 se trasladó a Madrid, España, donde completó el doctorado en Sociología en el Instituto Ortega y Gasset, aunque no se ha titulado. A la derrota del PRI en el 2000 –partido en el que militó a lo largo de dos décadas– decidió quedarse en Europa. Esos blasones le alcanzaron para postularse y presidir la Asociación de Corresponsales Extranjeros de España. Entonces –al parejo de sus actividades académicas– inició una insólita carrera periodística. Primero como corresponsal en Europa y enseguida, como Coordinador Regional en aquel continente de Notimex. Formalmente se integró como funcionario del gobierno federal en octubre del 2005, dentro de la Secretaría de Gobernación –ya estaba Carlos Abascal como su titular–, como representante permanente de esa dependencia en el exterior. Al iniciar este sexenio fue recategorizado y en mayo del 2007 pasó a ocupar una plaza de Ministro en el exterior, dentro de la Dirección de Asuntos Internacionales del Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Un año después, cambió de adscripción. En la PGR lo nombraron agregado diplomático, con funciones de Consejero en Información Estratégica para el embajador Jorge Zermeño.

A diferencia del SNTE –donde su palabra es ley– La Maestra debe velar por el futuro del Panal, que en el 2012 enfrentará la disyuntiva de aliarse al PRI o competir solo y preservar el registro. ¿Será con Luis Castro como dirigente y Marcelo Ebrard como candidato?