Tras muchos intentos en distintos tonos, México entendió que la reforma migratoria en EU no es un tema que pueda cabildear el gobierno mexicano. Es un asunto de política interna con repercusión global.

Después de las elecciones presidenciales del 2012, quedó claro que los jóvenes y los latinos son capaces de inclinar la balanza. Los republicanos no han logrado conectar de manera exitosa con ninguno de los dos grupos y los demócratas lo han hecho a base de promesas que ahora están obligados a cumplir.

La reforma migratoria pone al presidente Obama en deuda con el electorado que le dio su voto confiando en que esta vez cumpliría una promesa de antaño. Ante esta presión inminente, los republicanos se encuentran en la disyuntiva de no poder dar la espalda a millones de personas a las que deben conquistar con un nuevo discurso y una nueva plataforma si quieren regresar al poder.

Interesante es la forma en la que Obama está llamando al Congreso a aprobar la reforma, apelando a aquello que mueve más la voluntad de los estadounidenses: la economía. No en vano el mensaje ha sido que la reforma migratoria es una necesidad económica.

El crecimiento y la generación de empleos son prioridad ante la fuerte recesión económica. Una encuesta reciente de Associated Press revela que 60% de los estadounidenses apoya una reforma migratoria que incluya la legalización de los indocumentados.

La propuesta del presidente Obama contempla cuatro puntos principales: 1. Fortalecer la seguridad fronteriza emprendiendo una lucha más efectiva contra la delincuencia transnacional, tomando medidas contra las redes de criminales que participan en el fraude de pasaportes, visas y contrabando de personas; 2. Medidas enérgicas contra empleadores que contraten a trabajadores indocumentados, haciendo la verificación de empleo electrónico obligatoria y combatiendo el fraude y robo de identidad; 3. Camino a la ciudadanía creando un estatus legal provisional; 4. Racionalización de inmigración ilegal, reduciendo los trámites burocráticos para los empleadores y ampliando las oportunidades de visas de inversionistas.

Ambos partidos tendrán que negociar y llegar a un acuerdo. El liderazgo y la capacidad de negociación de Obama están a prueba.

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