El presidente electo de México, Enrique Peña Nieto tiene frente a sí un doble escenario potencial.

Que en Estados Unidos no se alcance un acuerdo para decidir cómo evitar la recesión económica, que podría derivar del precipicio fiscal o fiscal cliff, como le dicen en inglés.

Y que, en consecuencia, la economía mexicana sea arrastrada por su principal socio comercial. O, por el contrario, que el gobierno del reelecto presidente Barack Obama logre una salida que evite la parálisis económica de la primera potencia del mundo pero, con todo y todo, no evada una fuerte desaceleración económica y, de cualquier forma, afecte a la economía mexicana.

En la primera sesión de operaciones de los mercados en el mundo, luego de que se conoció la reelección de Barack Obama, los números rojos en Europa y Estados Unidos parecían marcar la desconfianza sobre su capacidad para enfrentar la crisis presupuestal estadounidense.

EU: deuda y déficit fiscal

Inexorablemente, Estados Unidos tendrá que enfrentar su elevado endeudamiento de 16 billones de dólares y un déficit que ha superado el billón de dólares, por cuarto año consecutivo.

Ninguno de los dos escenarios potenciales son favorables para el próximo gobierno mexicano. El destino económico de México está directamente ligado con el destino económico de Estados Unidos por una simple razón: alrededor de 80% de las exportaciones mexicanas va a nuestro vecino país del norte.

Fiscal cliff, 4% del PIB

Y ¿qué demonios es el precipicio fiscal?, seguramente se preguntan muchos lectores.

Bueno, pues no es otra cosa más que un conjunto de políticas cuya aplicación tendría tal impacto en la economía estadounidense como para llevarla a una recesión.

Y es que a finales de este año, por ley, se derogarán varios estímulos fiscales aplicados en los últimos años y, al mismo tiempo, se activarían distintos recortes al gasto y se aplicarían un gran número de alzas en impuestos.

Por eso el nombre de precipicio fiscal para este conjunto de políticas: su aplicación implicaría un ajuste financiero que podría llevar a la recesión en Estados Unidos a partir de la primera parte del 2013.

De acuerdo con cálculos de los especialistas, el precipicio fiscal tendría efectos por alrededor de 600,000 millones de dólares.

La oficina del Congreso encargada de establecer el presupuesto estima que el precipicio fiscal equivale a 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

Por eso, por la dimensión del impacto del precipicio fiscal, la recesión en EU sería inevitable. La salida tiene que definirse en un lapso muy breve. A partir del 13 de este mes y hasta el 14 de diciembre del año en curso, el Congreso estadounidense y, obviamente, el presidente Barack Obama tienen que definir una solución.

México puede ser ?potencia: EPN

La gravedad del precipicio fiscal la advirtió en México el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, quien no descartó una fuerte desaceleración por lo menos.

El que fuera el oráculo monetario estadounidense participó en la primera sesión plenaria de consejeros del Grupo Financiero Banorte-Ixe, que preside Guillermo Ortiz Martínez.

Ahí mismo, el Presidente electo dijo que México puede convertirse en una potencia económica.

Advirtió que existe la gran oportunidad que ofrece el escenario que el mundo vive, al despertar mayor interés como economía emergente.

Peña Nieto aprovecho el foro para trazar algunas de las acciones que tomará en materia económica. Planteó un manejo responsable de las finanzas públicas, ratificó que mantendrá la autonomía del Banco de México y consolidará la estabilidad macroeconómica.

Pero también advirtió que fomentará la competencia en todos los sectores de la economía y anticipó la creación de un plan nacional de desarrollo de infraestructura con perfil transexenal y basado en el modelo de Asociación Público-Privada.

Ratificó su intención de convertir a México en una potencia energética al permitir el ingreso de capital privado a Pemex.

También repitió que impulsará a la banca nacional de desarrollo como promotora de la inversión y de mayor crédito para los mexicanos.

Así entonces, Peña Nieto ve la escena internacional como una ventana de oportunidad y enfoca sus objetivos en las transformaciones internas para reactivar la economía y el crecimiento.

El presidente de Banorte, Guillermo Ortiz Martínez, quien fuera Secretario de Hacienda y Gobernador de Banxico, coincidió con Peña Nieto en que México tiene enorme potencial.

Por lo visto, el Presidente electo de México confía en que EU resolverá el problema fiscal y presupuestal y, sobre todo, en que la fortaleza macroeconómica y las reformas económicas que vienen permitirán a México dar el salto para convertirse en una potencia económica y energética. De entrada, la seguridad y el foco sobre los objetivos por alcanzar están claros. Ojalá.

CUENTOS VERAS

La fecha para la licitación de la televisión, el 30 de noviembre próximo, podría ser rebasada, reconoce el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan. Nueva señal.

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