Acontinuación, algunas dudas sueltas.

1. En la carta que Trump le envió a AMLO, como respuesta a la que él le envió, lo apremia a terminar rápidamente la renegociación del TLCAN, señalando que no es su mejor opción y que, de no cumplirse su “deseo” se iría por otro camino que sería mejor para Estados Unidos y sus contribuyentes. A Trump le urge que la renegociación se acabe antes de las elecciones legislativas que se llevarán a cabo en noviembre para venderle a los electores que se alcanzó un “gran acuerdo”, mucho mejor que el vigente, el cual él mismo ha señalado como el “peor acuerdo jamás firmado por Estados Unidos”. Tres comentarios: a) aunque al equipo negociador mexicano se unió Jesús Seade, AMLO no asume la Presidencia sino hasta diciembre, por lo que tener un acuerdo antes de noviembre no depende realmente de él; b) para lograr un acuerdo rápidamente, Estados Unidos tiene que flexibilizar su postura en varios temas como son la cláusula de terminación automática, el contenido regional y local en el sector automotriz, las exportaciones agrícolas estacionales, compras gubernamentales y la solución de controversias; hasta ahora la posición estadounidense en estos temas ha sido dura, sino que hasta intransigente. Si no hay flexibilidad, difícilmente se logrará la rápida renegociación que Trump quiere; c) Trump ha señalado en varias ocasiones que preferiría acuerdos bilaterales con México y con Canadá y la posición de estos dos países es que tiene que ser trilateral y aunque en el equipo de AMLO han señalado que apoyan esta posición, también han dejado la puerta abierta a un acuerdo bilateral con el dudoso argumento de que es mejor eso que nada. Un acuerdo bilateral nos dejaría en una posición de desventaja dado el poder asimétrico y, ¿no sería mejor entonces guiarse por la reglas de la OMC?

2. Hacia futuro persisten dudas sobre las finanzas públicas. El próximo gobierno ha querido dar la señal de que será fiscalmente conservador, aceptando inclusive que enfrentará una restricción presupuestal dura al señalar que no aumentarían los impuestos en términos reales (¿a qué se refieren?), que no se recurrirá al endeudamiento público (¿tendrán en todo momento un balance operacional igual a cero?) y que respetarán la autonomía del Banco de México, lo cual elimina la posibilidad de recurrir al financiamiento primario del banco central. De cumplirse las tres, ¿el presupuesto futuro será igual al de este año? Simultáneamente,han anunciado varios programas de gasto corriente y de inversión que ejercerían presión sobre las finanzas públicas y la pregunta es si con los ahorros propuestos (reingeniería del gasto social, menores gastos de nómina al reducir los sueldos y prestaciones de altos funcionarios, la supuesta eliminación de la corrupción, adquisiciones centralizadas en Hacienda, etcétera) sería suficiente. Son dudas que es importante que se aclaren.

3. Durante la campaña electoral y durante el último mes, el próximo gobierno anunció que se llevarían a cabo diferentes proyectos de inversión: la modernización de las refinerías y la construcción de una nueva, los ferrocarriles en la Península de Yucatán y en el Istmo de Tehuantepec, la siembra de millones de árboles maderables, la construcción de caminos rurales (sin utilizar maquinaria), la inversión en explotación por parte de Pemex de nuevos mantos petroleros y más. Dos preguntas: uno, ¿ya se hizo la evaluación social de estos proyectos utilizando precios sombra y todos tienen valor presente neto social positivo? ¿Dónde están esas evaluaciones? Y dos, ¿cómo y en qué plazo se financiarían, si se dijo que no van a incurrir en más endeudamiento?

Son sólo algunas dudas.

IsaacKatz

Economista y profesor

Punto de vista

Profesor de Economía, ITAM. Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.