En el panorama económico del país para el 2015 se vislumbran dos variables que seguramente estarán generando preocupaciones a lo largo del mismo, las cuales se refieren al comportamiento del tipo de cambio de nuestra moneda y al precio internacional del petróleo. Sin duda alguna el escenario internacional no se presenta halagüeño, toda vez que en el ámbito externo la recesión sigue rondando a las principales economías del mundo, en tanto que en el ámbito interno nuestro país, además de un mayor crecimiento económico, tiene como reto superar la difícil situación política y social a la que se ha enfrentado el actual gobierno, especialmente en los tres últimos meses del año recién concluido.

Depreciación del peso mexicano

Al cierre del 2014 el peso mexicano cerró con una depreciación anualizada de 12.7% en su cotización interbancaria, siendo ésta la más alta en los últimos tres años. Movimiento que en buena medida estuvo determinado por la alta volatilidad en los mercados financieros y la aversión al riesgo por parte de los inversionistas, originado por la incertidumbre previa a la decisión de la Reserva Federal (Fed) del mes de diciembre pasado, en cuanto a las tasas de interés, en donde los capitales comenzaron a dejar los mercados emergentes para regresar nuevamente a la moneda estadounidense.

Es importante mencionar que el peso mexicano no ha sido de las monedas más golpeadas por la situación anterior. El rublo, en cambio, fue una de las monedas que acumuló la mayor depreciación, al ser de 82% en todo el año, siguiéndole el peso argentino con 31.1%, en tanto que el real brasileño perdió 13% de su valor durante el año.

Es por ello que se prevé un panorama complicado para todas las monedas de los países emergentes, por lo que es de esperarse que el mercado cambiario mexicano esté caracterizado a lo largo del año por una gran demanda de dólares. En nuestro país los capitales extranjeros que llegaron buscando mejores rendimientos se encuentran invertidos en la Bolsa Mexicana de Valores y en instrumentos de deuda del gobierno federal, por lo que debemos estar alertas sobre el curso que tomen los acontecimientos, sobre todo a partir de la posición que adoptó la Fed en su última reunión, que hace prever un incremento en las tasas de interés.

Afortunadamente, ahora la situación es diferente a la de años anteriores, ya que contamos con reservas internacionales muy cercanas a los 200,000 millones de dólares y con una línea de crédito flexible aprobada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 70,000 millones de dólares que amortiguarían, dado el caso, una salida masiva de capitales.

Precio del petróleo

Durante el 2014, el precio de la mezcla de petróleo mexicano disminuyó en 50.8% su valor, lo que significó una disminución de 47.06 dólares por cada barril exportado. Según las estimaciones de las autoridades hacendarias, una caída de un dólar en el precio del crudo se traduce en una caída de 3,700 millones de pesos (273 millones de dólares) en ingresos netos para el país.

La preocupación radica en que esta tendencia en los precios internacionales del petróleo se estima se mantenga en los próximos dos años, por lo que el principal efecto negativo sería ?sobre las finanzas públicas, sobre todo las del 2016, cuando ya no se tendrían las coberturas petroleras como las negociadas para este año. Afortunadamente, en la actualidad las divisas petroleras sólo representan 13% de las exportaciones totales del país, por lo que sus efectos sobre la cuenta corriente serán mínimos.

Considerando que los ingresos gubernamentales cada vez tienen mayores problemas para seguir incrementándose, por el lado del gasto existen cada vez mayores necesidades por cubrir, son de esperarse mayores medidas de austeridad y de restricción presupuestal. Aunado a lo anterior, los proyectos previstos en la reforma energética, especialmente los de extracción de petróleo en aguas profundas, podrían resultar poco atractivos ante una perspectiva de continuar con los precios a la baja.

La previsión de que la economía de Estados Unidos registrará un crecimiento de 3% en el 2015 resulta favorable para la nuestra, por la consabida estrecha relación económica entre ambos países, que invariablemente beneficiaría a México, pero seguramente marcado por la salida masiva de dólares en busca de mayores ?rendimientos.

Ante el escenario planteado, todo indica que el único motor que tendrá el país para impulsar el crecimiento económico será el gasto público, por lo que esperaríamos un adecuado manejo del mismo. No debemos olvidar que el 2015 es un año político por los procesos electorales en puerta, y que todavía se encuentran pendientes de resolver los lamentables acontecimientos de Iguala y Tlalaya. Esperemos decisiones económicas responsables y cordura por parte de todos los actores involucrados en dicho ámbito.

* José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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