El presidente y muchos de sus defensores no toleran las opiniones distintas, acusan de adversarios a quienes piensan diferente y sólo sirven a los intereses de la 4T.

Estoy y estaré siempre a favor de la unidad como motor y condición indispensable para cocrear y construir un futuro mejor. El título de este artículo no pretende abonar a la polarización que lastima profundamente a México, sino a abrir los ojos para entender la trampa en la que estamos atrapados. Hay dos tipos de mexicanos: los que amamos a México y los que aman al presidente López Obrador. Habrá quienes salten y digan que aman a ambos, pero la realidad nos demuestra que es imposible. “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, dijo San Pablo. La realidad de México bajo el yugo de la 4T es opuesta a estas palabras.

El presidente y muchos de sus defensores no toleran las opiniones distintas, acusan de adversarios a quienes piensan diferente y sirven únicamente a los intereses de la 4T y no del país. Han acumulado envidia y rencor durante años. AMLO disfraza su soberbia con falsa modestia. En cada mañanera tira piedras y esconde la mano, se irrita ante quienes lo cuestionan y, aunque dice “amor y paz”, su verdadero motor es el deseo de venganza.

Con todas estas contradicciones al amor, es imposible creer que quien apoya ciega e incondicionalmente todo esto, incluso en contra de toda la evidencia que hay sobre los daños causados hasta ahora, pueda amar a México. El amor es procurar siempre el bien del otro, no su destrucción. Somos muchos los que nos oponemos a este gobierno porque en verdad amamos a México, porque somos capaces de reimaginar este país y lograr que su éxito no se construya a costa del fracaso de muchos. Somos millones los que amamos a este gran país y cada día hacemos nuestro mayor esfuerzo, por pequeño que parezca, para ser mejores personas y mejores ciudadanos, transformando nuestro propio metro cuadrado con la esperanza de generar un efecto multiplicador que ayude a muchos más.

Si en verdad amas a México, abre los ojos y deja de hacer eco a quien divide y destruye. Si de verdad quieres lo mejor para México, entiende que la transformación no depende de un iluminado, sino de ti y de mí, de nuestra capacidad de reconectar, de ser más empáticos y más solidarios. Vivir el amor (que es unidad) es lo único que nos puede sacar de esta trampa y salvar al país. No te dejes engañar.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.